El petróleo está disparado de nuevo. El crudo sube casi un 10% este jueves, de forma que el barril de tipo Brent cotiza en 109 dólares, mientras que el de calidad West Texas se sitúa en 111 dólares, después del esperado discurso del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre irán, en el que dio una de cal y una de arena al mercado y volvió a avivar los temores sobre una escalada en Oriente Medio.
En concreto, el republicano dijo que el fin de la guerra está cerca, pero también amenazó con atacar «con extremada dureza» a Irán si las negociaciones que mantienen no llegan a buen curso y finalmente no hay acuerdo.
«Vamos a terminar el trabajo. Y lo vamos a terminar muy rápido, estamos muy cerca», remarcó Trump en su intervención, en la que también aseguró que las operaciones militares podrían intensificarse pronto, y es que «en las próximas dos o tres semanas, los vamos a hacer retroceder a la Edad de Piedra, donde pertenecen».
No obstante, afirmó que mientras tanto las negociaciones con Irán seguirán su curso, dejando así la puerta abierta a una solución diplomática. Eso sí, el presidente estadounidense amenazó con «atacar con fuerza a todas y cada una de sus centrales eléctricas, probablemente de forma simultánea» si finalmente no hay acuerdo para el fin de las hostilidades con Teherán.
Asimismo, en su discurso Trump atribuyó el aumento de los precios del petróleo a los «ataques terroristas desquiciados del régimen iraní contra petroleros comerciales y países vecinos que no tienen nada que ver con el conflicto».
Cabe recordar que el tráfico en el estrecho de Ormuz, por donde solía transitar una quinta parte del petróleo y el gas que abastece la demanda mundial, se ha paralizado prácticamente desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, lo que ha disparado los precios del crudo y el gas y ha desatado una de las crisis energéticas más duras de la historia.
Las palabras de Trump han desestabilizado a las bolsas, que ayer confiaban en una pronta resolución del conflicto, y han provocado la nueva subida del crudo.
«El petróleo ha hecho lo que siempre hace cuando la ilusión se desvanece. Se ha disparado, no porque la guerra empeorara repentinamente, sino porque el mercado había descontado prematuramente la expectativa de que terminaría«, comenta Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management.
Según este experto, «el barril no negocia esperanza. Negocia acceso, riesgo y la probabilidad de interrupción del suministro. Y en este momento, la curva de probabilidad ha vuelto a inclinarse hacia la escasez«.
Una idea a la que también se refiere Abdelaziz Albogdady, gerente de investigación de mercado y estrategia fintech en FXEM. «Los precios del petróleo han vuelto a dispararse ante las nuevas señales de que las tensiones en Oriente Medio podrían persistir, lo que refuerza la preocupación por el suministro mundial de crudo«, dice.
«La ausencia de una vía diplomática clara ha aumentado la incertidumbre sobre la duración de las interrupciones, impulsando al alza los precios del petróleo. Las amenazas a los activos marítimos y a la infraestructura energética crítica han intensificado los temores a un cuello de botella persistente«, añade el experto.
En su opinión, «más allá de las reacciones inmediatas de los precios, el panorama general sugiere una posible escasez más prolongada. Incluso en caso de desescalada, la normalización de las cadenas de suministro probablemente será gradual, ya que la infraestructura dañada, las limitaciones logísticas y el aumento de los riesgos de seguridad podrían seguir afectando la producción y la capacidad de transporte».
¿ALTO EL FUEGO?
Este miércoles, Trump publicó en la red social Truth Social que Irán había solicitado a EEUU un alto el fuego, lo que alimentó brevemente esperanzas de un mayor movimiento de petroleros por el estrecho de Ormuz. También dijo que su Administración «considerará» la oferta una vez que la vía marítima esté «abierta, libre y despejada», y que «hasta entonces, ¡seguiremos bombardeando a Irán hasta la aniquilación o, como dicen, hasta que vuelva a la Edad de Piedra!».
Sin embargo, la República Islámica ha negado la afirmación de Trump, declarando que el estrecho no se reabrirá basándose en las «absurdas demostraciones» del líder estadounidense, y dejando claro que la ruta de tránsito clave permanece «decisiva y dominantemente bajo el control de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica».













