reflexión, pero para no tirar el nombre de Elche por los suelos

Hasta ahora no acabábamos de tener claro para qué servía un pleno en Elche, con tediosas sesiones interminables más enfocadas a reels para los incondicionales de uno y otro bando que a cuestiones de calado que vayan a cambiar la vida de los ilicitanos e ilicitanas. Y lo peor es que nuestros gestores tampoco parece que sean capaces de abordar con seriedad y profundidad temas meramente políticos y que afectan a los derechos y libertades que tenemos todos y todas. La prueba fue la sesión del lunes, donde si se volviera a plantear la pregunta de para qué sirve un pleno se podría responder que para poco, porque da la sensación de que son un paripé. Ya está.

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