Porfi Fisac vuelve a Gran Canaria. El técnico segoviano regresa con el San Pablo Burgos a la que un día fue su casa para afrontar un partido que es considerado una final, dado que se miden dos equipos que están peleando por la permanencia y que tienen muchas urgencias. Después de dos temporadas en la Isla, el ahora preparador burgalés dejó atrás un proyecto en el que consiguió dos clasificaciones consecutivas para los Playoffs y unas semifinales de Eurocup, aunque también arrastró muchas situaciones internas complicadas que lastraron de forma notable su periplo y que, casi cuatro años después de su salida, reconoce, llegando a mencionar a algún nombre propio como el de Javi Beirán. Aun así, destaca que hizo cosas que no le gustaron, pero siempre por el bien de la entidad.
¿Qué le llevó a aceptar la propuesta de un Burgos que estaba en una situación tan delicada?
Primero que nada, porque soy un hombre nacido en Castilla y León, así como gracias a este proyecto también tengo a mi familia muy cerca, en Valladolid. Por otra parte, siempre que ficho por un club, les pregunto a los dirigentes lo que buscan de mí. En este caso, lo que buscaban era salvar al equipo. Yo vi la plantilla y pensé que, en una competición tan compleja como la Liga Endesa, que se hace larga muchas veces, podía ayudarles. Por eso, acepté. Tengo confianza en que puedo conseguir la permanencia.
¿Cuál es el secreto para que su Burgos haya pasado de colista a sumar seis victorias en los últimos once duelos?
Creo que tuvimos muy mala suerte en los primeros cuatro partidos, donde los perdimos con dos prórrogas y con diferencias cortas. Ganar alguno de esos encuentros nos habría dado la posibilidad de estar un poco más confiados. El secreto es que el grupo se ha unido mucho, es muy trabajador y tiene una muy buena dinámica entre ellos. Los jugadores van teniendo sus oportunidades y también entienden su rol. Gracias a eso, hemos conseguido unas cuantas victorias y, sobre todo, hemos demostrado que sabemos competir.
A lo largo de este tiempo, Albano Martínez, el director deportivo burgalés, ha sabido moverse en el mercado para reforzar al equipo y cambiar las piezas que fueran necesarias, ¿cómo es su relación con él y cómo valora su trabajo?
Albano es una persona fácil de tratar, es un tío encantador en cuanto a toda la disposición que tiene. Es una persona que te hace el día a día bastante sencillo. Como todos los directores deportivos que están en el mercado, ha intentado traernos algún jugador y nos ha costado mucho. Muchas veces te los quitan otros clubs por dinero o, en nuestro caso, cuando un equipo está último, les cuesta aceptar tu oferta porque dudan de que sea una buena opción para ellos. Albano es una persona clara que ama el club.
Su primer triunfo fue contra Gran Canaria, precisamente. ¿Qué cambió a partir de ahí?
Ya veníamos de buenas actuaciones. Habíamos perdido contra el Manresa en la prórroga y con el Barça de dos, por ejemplo. Ya veníamos dando señales de que la gente podía empezar a creer. El mayor problema que tuvieron al principio es que, cuando haces un roster nuevo, no siempre es fácil adaptarles, todo tiene su camino. El cambio más grande que hemos tenido es que ahora creen que pueden ganar y piensan que lo pueden conseguir; ya no tienen ese miedo que te persigue cuando sumas varias derrotas seguidas.
¿Cuánto de importante ha sido la figura de Happ en este resurgir?
Me está preguntando por uno de los mejores profesionales que he tenido en mi carrera. Es un hombre que no solo muestra cosas buenas en el juego, sino también en el día a día; es un compañero absolutamente increíble y está dotado de mucho talento. Es verdad que ha sufrido mucho en los dos últimos años, ya sabe lo que le pasó en el Valencia con la lesión y el no poder participar. Nunca es fácil para un jugador verse en esa tesitura. Me he encontrado un profesional increíble y un jugador muy talentoso.
¿Le echó de menos ante el Valencia? ¿Había vivido algún tipo de situación así con cláusula del miedo mediante?
(Risas) La verdad es que le echamos muchísimo de menos. Creo que con Ethan Happ en el campo habríamos visto un marcador distinto, pero no es la primera vez que me sucede algo de esto. Sin embargo, fíjese que llevo ya muchos años en esto y nunca me había encontrado con una cláusula del miedo una vez se rescinde el contrato de un jugador; sí me había pasado con algunas cesiones, pero no en este caso.
Usted cuenta con mucha experiencia en la Liga Endesa, ¿qué es lo más importante para salir de una dinámica como la de Burgos o la que está viviendo el Dreamland Gran Canaria?
Me cuesta a veces dar consejos en este caso porque nosotros tratamos con los jugadores, pero estamos hablando de personas. Entonces, al no conocer el día a día, no le sabría decir bien. Cada grupo tiene su filosofía, su idea y su idiosincrasia, por lo que alguien que está dentro sabe mejor que nadie lo que tiene en casa. Desde fuera es a veces difícil, aunque lo que yo creo que lo que hay que hacer es creer y tener la ilusión intacta por conseguir la siguiente victoria.
Hablando de Gran Canaria, ¿guarda alguna cuenta pendiente con el club?
Para nada. Cuando llegué allí, me senté con el presidente, con el director deportivo y el director general. Les pregunté lo que buscaban de mí para coger el proyecto. Lo que me pidieron fue que recuperase un poco esa idea de trabajar con la cantera y dejar siempre uno o dos huecos para canteranos. Había tres jugadores básicos sobre los que había que apostar: Olek Balcerowski, Khalifa Diop y Jean Montero. Con cada uno traté de trabajar siempre de la mejor manera posible, apostando por ellos porque era lo que me habían pedido. Creí en ellos a muerte. Probablemente, me equivoqué en cosas; no tengo ninguna duda de que es así, pero lo hice con toda la fuerza del mundo para que esa filosofía funcionase. Le puedo asegurar que lo dejé todo por el Granca, a veces me salió mal y otras bien, pero todo fue por un sentimiento de club y por una filosofía.
¿En qué se equivocó?
Al final, me tocó tomar decisiones difíciles en un momento determinado con una serie de jugadores que no eran sencillas. Entendía que había gente joven que tenía que dar ese paso adelante y me conllevó algún conflicto con algún jugador, algo que casi nunca me había sucedido en mi carrera. Tuve que hacerlo con el respaldo del club y de todos, pero no me gustó tomar esas decisiones.
¿Se refiere a Javi Beirán?
Sí, entre otros. Beirán es un profesional como la copa de un pino y un tío al que admiro, pero que en ese momento quería algo más de él. La justicia es a veces negativa y otras veces positiva; en ese caso, mis decisiones siempre fueron técnicas en todo momento y nunca personales. Eso fue lo que intenté hacer.
Antes mencionaba a Montero y usted le entrenó en su último año en Gran Canaria, ¿por qué cree que el jugador nunca quiso volver a la Isla?
Todos los jugadores tienen su entorno y sus agentes. En ese momento, Montero tenía una mentalidad de querer triunfar en la NBA y por eso se dio su cesión al proyecto de Overtime Elite en Estados Unidos. Yo le dije que su sitio era Europa, que tenía que quedarse para conquistar Europa y trabajar con nosotros. En ese sentido, le hicimos debutar y jugó varios partidos con nosotros a pesar de que no contaba como cupo. De alguna manera, su mente estaba con unas miras muy altas y ahora se ha hecho jugador porque ha puesto los pies en el suelo. Ha llevado a efecto ese gran talento que tenía y lo está demostrando. Es un número uno y ojalá le llegue esa oportunidad de poder jugar en la NBA como desea.
También trabajó con gran parte de la columna vertebral del Granca que logró el éxito de la Eurocup, ¿cree que puso su granito de arena?
No. Ahora mismo, el Granca tiene en Jaka Lakovic a uno de los mejores entrenadores que existen a todos los niveles. Es un hombre con las ideas muy claras, le gusta trabajar y hace que sus equipos trabajen tanto como él, consiguiendo que sean muy competitivos. Lo ha demostrado en los últimos años y esos éxitos les pertenecen a ellos. Yo no estaba allí para conseguirlo. Yo viví dos años difíciles porque veníamos del covid. Sí que hubo un cambio generacional con el grupo aquel que teníamos y la prueba está en que, cuando yo empecé con el equipo, apenas repetían dos jugadores. Para mí, todo el éxito es cosa de Willy Villar, de Lakovic y de Taph Savané.
¿Considera que se fue injusto con usted tras su paso por el Granca?
En la vida de los deportistas, el día a día es lo que te va dando. No tengo ningún rencor hacia el Gran Canaria y solo tengo palabras buenas para todas las personas con las que trabajé, no puedo hablar mal de nadie. No sé si lo hice bien o mal, la vida te pone en su sitio. Lo único que puedo garantizarle es que lo di todo por el club y por intentar hacer mi trabajo de la mejor manera posible. Empleé toda mi cabeza y mi corazón para que el Granca estuviera arriba bajo la filosofía de apostar por la cantera.
¿Qué tipo de ambiente espera el sábado? El Gran Canaria está herido y su afición no está muy contenta…
Espero el mejor Arena posible. Para ambos es un partido muy importante. Es cierto que los dos estamos viviendo una situación complicada, aunque nosotros estamos acostumbrados a ello desde el principio. Espero que apoyen a su equipo de forma incondicional, como siempre han hecho. Al final, cada uno lucha por sus intereses y estoy convencido de que la afición sabe que su interés es que gane el Granca.
De cara a los jugadores, ¿cómo está llevando esta semana de trabajo sabiendo que se enfrentan a un rival directo y que, en caso de triunfo, les tendrían ganado también el average?
Sabemos que es un partido importante y entendemos que el nivel de la plantilla que vamos a tener enfrente es máximo. Está siendo una semana distinta porque hemos incorporado jugadores nuevos que no sabemos si van a estar el sábado, tenemos unos problemas con Raulzinho Neto y con sus percances, que ya sufrió en el último partido, aunque es un gran profesional. Entonces, estamos trabajando el partido, adaptando a los nuevos y, para nosotros, es, como los que nos quedan y los que hemos vivido, un encuentro clave. Cada victoria y cada derrota tiene tanta importancia que te hace creer un poco más o volver a empezar.
Se enfrentan el equipo que más rápido y el segundo que más lento juega de la competición, ¿qué partido le beneficia a Burgos y cuál no?
Está claro que nosotros tenemos nuestras carencias a la hora de definir o de jugar en situaciones de estático. Ellos, sin embargo, sí que tienen esos jugadores que son determinantes a la hora de mirar el aro. Intentaremos que sea un duelo equilibrado en los porcentajes de acierto; para nosotros es muy importante, como para ellos, estar acertados en el triple y debemos controlar el rebote para poder jugar más alegres. El Granca buscará sus armas, pero es difícil definir el tipo de partido. Ya veremos quién gana esa batalla.
¿Se salvan los dos?
Ojalá que así sea. Desde luego, lo deseo por el Granca y por nosotros.
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