Un juez federal ordena paralizar el proyecto de Trump para construir un salón de baile de 400 millones en la Casa Blanca

Las claves

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Un juez federal ha ordenado paralizar temporalmente la construcción del salón de baile de 400 millones de dólares promovido por Trump en el antiguo emplazamiento del Ala Este de la Casa Blanca.

La decisión responde a la demanda de la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico, que argumenta que ni el presidente ni el Servicio de Parques Nacionales tienen autoridad para modificar el edificio sin aprobación del Congreso.

El fallo representa un revés para la administración Trump y permite al Gobierno 14 días para apelar la decisión; la orden no afecta obras necesarias para la seguridad de la Casa Blanca.

Trump ha criticado duramente la resolución judicial y ha defendido que el proyecto está financiado por donantes privados y modernizará la Casa Blanca.

Un juez federal ordenó este martes paralizar temporalmente la construcción del salón de baile —valorado en 400 millones de dólares— que el presidente estadounidense ha promovido con gran insistencia en el antiguo emplazamiento del Ala Este de la Casa Blanca —demolida en octubre de 2025 por orden del mandatario—.

Richard Leon, juez del Tribunal de Distrito del Distrito de Columbia, ha dado la razón a la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico, ONG que demandó al Gobierno por el proyecto y ha prohibido tanto a funcionarios de la Administración Trump como a la Oficina Ejecutiva del presidente «realizar cualquier acción» relacionada con la obra.

En su fallo, Leon dice que es probable que la demanda de la fundación «prospere en cuanto al fondo, dado que ninguna ley se acerca siquiera a otorgar al presidente la autoridad que este afirma poseer».

«El presidente de los Estados Unidos es el custodio de la Casa Blanca para las futuras generaciones de Primeras Familias. ¡Sin embargo, no es su propietario!», añade el magistrado en su escrito.

«¿En qué situación nos deja esto? Desafortunadamente para los demandados, a menos que el Congreso apruebe este proyecto mediante autorización legal, ¡la construcción debe detenerse!«, escribió Leon en su orden.

La orden entrará en vigor en un plazo de 14 días, un plazo que otorga a la Administración Trump tiempo para apelar la decisión. Leon afirmó que la orden no afecta las obras necesarias para garantizar la seguridad de la Casa Blanca.

El mandatario ha tardado bien poco en cargar contra la resolución judicial. A última hora de este martes, ha publicado en su Truth Social un alegato defendiendo la viabilidad de la construcción.

Recreación de cómo será el nuevo salón de baile de la Casa Blanca.


Recreación de cómo será el nuevo salón de baile de la Casa Blanca.

Casa Blanca.

«La Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico me demanda por un salón de baile que se está construyendo por debajo del presupuesto, antes de lo previsto, sin coste alguno para el contribuyente y que será el mejor edificio de su tipo en todo el mundo», ha espetado Trump.

En su mensaje ha tildado de «grupo de lunáticos de la izquierda radical» a la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico y ha recordado que «su financiación fue suspendida por el Congreso en 2005».

Asimismo, ha recordado que la misma fundación le demandó por la renovación del antiguo Kennedy Center, —»un edificio ruinoso y estructuralmente inseguro»—, ahora el Trump Kennedy Center, cuando «lo único que hago es arreglar, limpiar, gestionar y «poner a punto» un edificio que ha estado terriblemente descuidado».

Así pues, el mandatario esgrime que las construcciones de ambos edificios son demandadas «por un grupo al que el Gobierno dejó de lado hace años, mientras que todos los numerosos DESASTRES de nuestro país se dejan de lado y se dejan morir. No tiene mucho sentido, ¿verdad?».

Captura de Truth Social de Trump. .jpg


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Duro revés

El fallo de Leon supone un duro revés para el Departamento de Justicia de Trump, que se opuso a la orden judicial y ha defendido el salón de baile como una modificación permitida que moderniza los terrenos de la Casa Blanca.

En diciembre, la fundación demandó a Trump y a varias agencias federales después de que la administración demoliera el Ala Este, construida originalmente en 1902 y ampliada cuatro décadas después durante la presidencia de Franklin Roosevelt, para dar paso a lo que Trump ha prometido que será el salón de baile «más elegante» del país.

El grupo argumenta que ni el presidente ni el Servicio de Parques Nacionales, que administra los terrenos de la Casa Blanca, tenían autoridad para derribar la estructura histórica o erigir una nueva instalación importante sin la aprobación explícita del Congreso.

En una audiencia celebrada el 17 de marzo , Leon presionó a los abogados del gobierno sobre las cambiantes explicaciones del Departamento de Justicia respecto a la autoridad del presidente, calificando los terrenos de la Casa Blanca como un «lugar especial» y un «símbolo emblemático» de la nación.

La administración ha afirmado que el salón de baile modernizará la infraestructura, reforzará la seguridad y aliviará la presión sobre la Residencia Ejecutiva, que a menudo depende de estructuras temporales al aire libre para albergar grandes eventos.

Los funcionarios hacen hincapié en que el proyecto está financiado íntegramente por donantes privados, un punto que Trump ha resaltado.

Un panel de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, compuesto íntegramente por personas designadas por Trump , votó 6-0 en febrero a favor de aprobar el diseño.

El salón de baile forma parte del impulso más amplio de Trump para remodelar el núcleo monumental de Washington, que también incluye planes para un arco de 76 metros (250 pies) y cambios en el Kennedy Center, un lugar emblemático de la cultura y un centro de espectáculos.

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