España saldó su regreso a Cataluña cuatro años después del último bolo con una victoria burocrática ante Egipto. Joan Garcia jugó media hora y fue más aplaudido que pitado. Y los aficionados del Barça también ganaron, con un marcador de seis participantes y ningún lesionado. Un partido que será recordado también por una consigna racista ampliamente seguida en las gradas de Cornellà. Igual tarda en volver la Roja con comportamientos así.
Esta ventana FIFA, toda una trampa mortal a estas alturas de la temporada para los intereses de los clubs, ha desgarrado al barcelonismo con la lesión de Raphinha en un amistoso insustancial. Como hay psicosis colectiva con los desgarros musculares y dolencias por el estilo con la Champions a la vuelta de la esquina, Luis de la Fuente no tuvo que ponerse a la defensiva tras el encuentro, posición que no le gusta mucho.
Lamine Yamal pugna con Fatouh durante el partido amistoso entre las selecciones de España y Egipto. / JORDI COTRINA / EPC
Alineó a Lamine Yamal de nuevo, el único jugador que repitió del amistoso ante Serbia. Le escoltaron Ferran Torres y Dani Olmo. Los tres tienen pasaje asegurado en la expedición de 26 futbolistas hacia el Mundial. Lamine disputó 45 minutos, regaló alguna filigrana y tuvo que escuchar como buena parte de un estadio casi lleno coreaba “musulmán el que no bote” varias veces a la par que festejaba sus pases certeros. Esquizofrénico.
España y Egipto acordaron 11 cambios y De la Fuente, ya en el descanso, repintó el cuadro. Que jueguen todos (o casi) y se cansen por igual. Lo visto hasta entonces invitaba de todas formas a una buena sacudida. El fútbol fue insulso, condicionado por la falta de coordinación entre muchos internacionales que no habían jugado juntos antes. Se estrenó Ander Barrenetxea, de la Real Sociedad, debutó Christian Mosquera, valenciano del Arsenal, como titular, y aparecieron en el once de salida otros a los que no se les augura mucha participación en el Mundial, si van, como Pablo Fornals y Carlos Soler.
Un disparo al palo de Marmoush, el delantero del Manchester City, fue lo más excitante que se vio en el primer tiempo. Sí, del lado de Egipto. De la Fuente, pues, puso en juego a sus tanques, a Pedri, a Rodri, a Fermín y también a Víctor Muñoz, más bien un proyectil. El equipo se ordenó y se reconoció. Adquirió intensidad.

Joan Garcia abraza a David Raya tras el cambio, en la segunda parte del amistoso entre España y Egipto. / Alberto Estévez / EFE
Fermín, la percusión en cualquier cita, casi logra descerrajar la portería egipcia en una jugada de fuerza y de maña. Pedri, poco después, lo mismo. Buena actuación la del cancerbero Shobeir. Y entre medio apareció en escena Joan Garcia. Empezó un plebiscito. Abrieron fuego los que le insultaron fuertemente; después cobraron protagonismo los que corearon su nombre. Él, trabajo, más bien poco. Solo una intervención y cómoda. Egipto quedó con la espalda en la pared ante la nueva versión española.
Grimaldo, al larguero
Pese a la mejoría, el gol que permitiera celebrar con victoria el último amistoso antes del Mundial no llegó ni la expulsión de un futbolista egipcio a seis minutos del final. Lo más cerca, tras las ocasiones de Fermín y Pedri, fueron un remate con picardía de Borja Iglesias y un lanzamiento de falta directa al larguero de Grimaldo. También una chilena
En algo más de dos meses la Roja debutará en EEUU ante Cabo Verde. Las aspiraciones de levantar el trofeo y grabarse la segunda estrella pasa por actuaciones con mejores prestaciones individuales. La motivación, evidentemente, será diferente. Sería deseable que parte de la grada presente este martes en Cornellà no forme parte de la expedición.
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