una repostera encuentra la felicidad endulzando la Semana Santa

María del Pilar, onubense de 41 años, ha logrado fusionar en su pastelería de Huelva sus dos grandes pasiones: la repostería tradicional y la Semana Santa de Ayamonte, el pueblo de sus raíces. Aunque reside y trabaja en la capital, su corazón y su obrador están impregnados de la esencia ayamontina, un vínculo que mantiene vivo a través de sus creaciones y la decoración de su negocio.

Un negocio con raíces ayamontinas

La conexión de Pilar con Ayamonte es total: “Toda mi familia es de Ayamonte, mis raíces son de allí”, afirma. Para sentir más cerca su pueblo, ha adaptado parte de su oferta a las recetas locales. Un ejemplo es la coca al estilo de Ayamonte, un dulce de temporada que, debido a la demanda de la clientela, ha tenido que mantener “todo el año”.

Esta fusión no se limita a lo gastronómico. Durante la Cuaresma, el local acoge una exposición de 23 cuadros bordados a punto de cruz por ella y su madre. Las obras, que parecen fotografías a distancia, representan imágenes de hermandades de Ayamonte, Huelva y Sevilla. Cada bordado, como el de la Macarena, puede llevar hasta 95 colores diferentes para lograr sus matices.

Vivir la fe desde el obrador

Al no poder vivir la Semana Santa en la calle como quisiera, Pilar ha integrado la celebración en su día a día. “He intentado integrar la Semana Santa o la Cuaresma en mi negocio”, explica. Para ello, elabora galletas de mantequilla con las formas de los 26 nazarenos de las hermandades de Huelva. Es su “particular forma de vivir la Semana Santa”.

María del Pilar, repostera cofrade, sostiene un cuadro cosido a punto de cruz que ha elaborado.

M.D.B.

María del Pilar, repostera cofrade, sostiene un cuadro cosido a punto de cruz que ha elaborado.

Rodeada de las imágenes bordadas de Jesús y la Virgen María, Pilar encuentra “paz y tranquilidad”. Sentirse acompañada por ellos es fundamental en su rutina, una ayuda que le da fuerzas en los momentos de más trabajo. Esta devoción se materializa también en creaciones personales, como la tarta que recrea el paso de su hermandad, la Lanzada de Huelva, que hizo para su cumpleaños.

Tengo la fortuna de que mi trabajo sea hacer feliz a la gente»

María del Pilar

Repostera cofrade

Pilar se considera afortunada por formar parte de los momentos felices de las personas. “Un dulce, ya sea una galleta, una torrija o una tarta, siempre es para los momentos felices”, reflexiona. Con el 70% de las procesiones pasando por su puerta, su pastelería se convierte en un punto de encuentro donde, según sus palabras, está “dando felicidad”.

Un sueño reinventado

Su camino hasta la repostería no fue directo. Pilar estudió Administración y Dirección de Empresas y trabajaba en un banco, pero la crisis de 2008 la obligó a reinventarse. Inspirada por programas de televisión, empezó a crear tartas de manera autodidacta, un talento que perfeccionó en la Escuela de Hostelería de Islantilla. Sus abuelas le enseñaron de niña las recetas tradicionales, como las torrijas o la coca.

Si tienes un sueño, se puede conseguir, eso sí, trabajando y luchando»

María del Pilar

Repostera cofrade

El apoyo de su familia ha sido clave, especialmente el de su hermana Maribel, quien la describe como “una persona que ha tenido un sueño desde muy pequeñita, muy luchadora y muy trabajadora”. Para Maribel, la pastelería “la representa al 100%”. Pilar, emocionada, reconoce que su familia es quien la sostiene en los horarios complicados. Su historia es un ejemplo de que, con esfuerzo, los sueños se alcanzan.

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