La Sociedad Deportiva Huesca atraviesa una de sus crisis más profundas. La situación ha sido calificada en el programa Deportes Cope Huesca como la del «peor Huesca que yo conozco en los 25 años que llevo de profesión» en cuanto a espíritu competitivo. Esta percepción llega tras ver al equipo recibir 3 goles en 5 minutos sin capacidad de reacción, una imagen que ha hundido la moral de la afición.
Un vestuario quebrado y sin alma
Uno de los análisis más duros se centra en la actitud de la plantilla. Se percibe «cierto pasotismo en buena parte de la plantilla«, una sensación de que a algunos jugadores, sobre todo a los más jóvenes, la situación «no va con ellos«, lo que genera una gran frustración en el entorno. La falta de unidad es palpable y se considera que «ese vestuario no está lo unido que estaba otras veces«, un factor que se paga muy caro en el campo.
El conflicto vivido en enero con el capitán, Jorge Pulido, y su marcha al Almería ha dejado una herida difícil de cerrar. Aunque se reconoce que su compromiso actual es máximo, al igual que el de otros veteranos como Sielva, se apunta a que «el daño ya estaba hecho» y que la cohesión del grupo quedó viciada, afectando a la dinámica interna y al rendimiento general del equipo durante toda la temporada.
Una plantilla «depresiva» y sin herramientas
El equipo es descrito como un conjunto de «moral muy quebradiza, en estado depresivo«, incapaz de corregir errores y con unos recursos «tan, pero tan limitados» que hacen casi imposible la reacción. El actual entrenador, José Luis Oltra, no dispondría de «herramientas a su alcance para obrar el milagro«, y los datos lo confirman: el equipo ha encajado 12 goles en los últimos 3 partidos, siete de ellos bajo su dirección.
La planificación deportiva también está en el punto de mira. El mercado invernal no ha ayudado a mejorar una plantilla que se considera «muy deficitaria«, con fichajes como Seoane, Cantero o Escobar que no han dado el rendimiento esperado. Existe un consenso en que, jugador por jugador, «este equipo era de mitad tabla«, lo que acentúa la sensación de fracaso en la presente campaña.
Una semana para la resurrección o el desastre
En medio del pesimismo, el espejo del Real Zaragoza ofrece un atisbo de lo que pudo ser: un equipo que estaba «desahuciado» y que, a base de creer y competir, ha logrado salir de la zona baja. Para el Huesca, la semana se presenta como un todo o nada, con dos partidos cruciales: el miércoles contra la Cultural Leonesa y el domingo en Las Palmas. La victoria ante el conjunto leonés se ve como la última oportunidad para el reenganche.
Mientras, la afición azulgrana vive en un estado de sufrimiento constante, castigada por una decepción tras otra desde el descenso de Primera División. El clamor ahora es que Oltra tome «decisiones drásticas» y apueste únicamente por los jugadores que demuestren estar implicados, sin importar su nombre o estatus, para afrontar un final de liga que puede terminar en el desastre del descenso a Primera RFEF.












