Con 27 años de historia a sus espaldas, las universidades para mayores están presentes en casi todos los campus públicos españoles y un puñado de los privados. Acudir a una facultad por primera vez teniendo 55 o más años -la edad media es de 65– y cursar un programa específico para séniors es una experiencia enriquecedora a la que se apuntan cada vez más jubilados inquietos culturalmente y socialmente activos. Actualmente, superan los 44.000 matriculados en toda España, una cifra que indica que se están recuperando los niveles prepandemia y que supone casi el doble de los registrados en el curso 2005-06. La demanda es tan grande que en muchas facultades, donde se entra por sorteo, hay lista de espera.
El perfil del alumno ha cambiado en 10 años; ahora corresponde a jubilados universitarios, con una edad media de 65 años y un 60% son mujeres
En Catalunya, el mayor campus sénior, la Universitat de l’Experiència, nació en 2010 en la Universitat de Bacerlona (UB) con 169 alumnos. Hoy superan los 2.000 y hay un millar en lista de espera. Siguiendo la perspectiva del envejecimiento activo, y con el objetivo de promover la formación a lo largo de la vida, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) tutela, por su parte, las llamadas aulas de extensión universitaria para mayores.
Sin exámenes
Con clases impartidas por profesores universitarios y sin exámenes de por medio, los séniors consiguen un título oficial. El objetivo, sin embargo, no es ese, sino el placer de aprender. También socializar y disfrutar de un envejecimiento dinámico. El perfil del alumno ha cambiado en la última década. Antes, eran personas que no habían pisado jamás un centro de educación superior. Ahora abundan los universitarios jubilados que regresan al pupitre para ampliar conocimientos. Entre los estudiantes hay hasta excatedráticos y exministros.
Una alumna de la Universitat de l’Experiència, en la UB. / Marc Asensio Clupes
Según las estadísticas de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores (Aepum, que reúne a 50 campus), las matriculaciones actuales ascienden a 44.276, con un 60% de mujeres y una media de edad de 65 años en adelante. Los hay también que tienen 80 años. Incluso, más de 90. Generalmente, el único requisito para entrar es la edad (mayores de 50 o de 55, en función de la facultad) y el compromiso de asistencia. Las tasas suelen ser más económicas que las de los grados convencionales.
La Complutense de Madrid es la pionera y la más grande de España: empezó con 100 alumnos y ya tiene más de 6.000
Los séniors escogen, básicamente, estudios relacionados con las Humanidades aunque los estudios científicos están empezando a coger peso. La mayoría de programas para mayores, como el de cuatro años de la Complutense de Madrid, dan prioridad de matrícula a las personas sin estudios universitarios, pero el alumnado ha dado un giro de 180 grados. «Entre los matriculados, ahora tenemos exministros y exdirectores generales», sonríe Marcos Roca, director de la Universidad de Mayores de la Universidad Complutense de Madrid, campus pionero que nació en 1999 con cien alumnos y que hoy tiene más de 6.000. Es la facultad sénior más grande de España.
Grado y máster
Junto al campus madrileño y la Universidad del País Vasco, otro de los centros séniors más veteranos (tiene 27 años de historia) es la Nau Gran, en la Universitat de València, que cuenta con 10 itinerarios formativos, el equivalente al grado, con una duración de tres años y un abanico que incluye desde la muy demandada Historia del Arte hasta Psicología, Ciencias de la salud y Económicas. Además, el campus ofrece cinco altos estudios (equivalente al máster) con una duración de dos años.
«En los últimos años, ha cambiado el perfil de los estudiantes. Antes eran personas sin estudios superiores y ahora abundan los universitarios que ya no están en el mundo laboral y que regresan a la facultad por placer»
«En todo este tiempo hemos visto cómo han cambiado los estudiantes. Antes, eran personas sin estudios superiores. Ahora tenemos muchos universitarios que ya no están en el mundo laboral y que regresan a la universidad por placer. Tenemos, por ejemplo, médicos jubilados que se matriculan en Historia del Arte», explica María Dolores Pitarch, delegada de la rectora para el programa Universitat-Societat.
Los responsables de las universidades de mayores destacan la socialización que supone acudir a la facultad en lugar de recluirse en casa o limitarse a cuidar a los nietos
Más allá de la labor académica, los responsables de las universidades de mayores destacan la socialización que supone acudir a la facultad en lugar de recluirse en casa o limitarse a ser los cuidadores de nietos y nietas. En las aulas se fraguan sólidas amistades. Y también algún que otro matrimonio.
«No es tanto una formación sino una transformación, se trata de aprender por el puro placer de aprender»
Compartir pupitre con jóvenes
«Cada universidad tiene su propio modelo. En la Complutense apostamos por unos estudios libres y flexibles. No es tanto una formación sino una transformación, se trata de aprender por el puro placer de aprender. No hablamos de un grado similar al que hacen los jóvenes sino de otro tipo de experiencia. Nuestro programa dura 4 años y da prioridad a personas mayores sin título universitario, aunque cada vez se apuntan más personas con formación superior», explica el responsable de la Universidad de Mayores del campus madrileño.
La Complutense ofrece un abanico de posibilidades, como los seminarios cortos (de temas candentes, por ejemplo, geopolítica) que duran unas 10 horas y a los que también están invitados los estudiantes más jóvenes. «Nos tomamos en serio la solidaridad intergeneracional y pensamos que las facultades tienen que ser intergeneracionales», subraya Roca. Igualmente, la Nau Gran permite a sus alumnos también a cursar alguna asignatura dentro de la universidad (se matriculan, pero no pagan) compartiendo pupitres con alumnos jóvenes que están cursando un grado.
El campus de la Experiencia de la UIC, que ya tiene 410 alumnos, se convirtió en 2024 en el primer centro universitario catalán en iniciar un programa Erasmus sénior
Algunos campus han dado un paso más allá. Nacido hace cinco años, el Campus de la Experiencia de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), que ya tiene 410 alumnos, se convirtió en 2024 en el primer centro universitario catalán en iniciar un programa Erasmus de movilidad internacional de alumnos sénior para estancias en Italia, Polonia e Irlanda. La iniciativa, aseguran sus responsables, está diseñada para que los estudiantes combinen las clases de arte e historia con la cocina y los juegos de mesa con el objetivo de trabajar distintos idiomas y enriquecer la experiencia de los alumnos con salidas culturales y paseos.
Reinventar la universidad
Todos los especialistas consultados por EL PERIÓDICO aseguran que los programas ‘plata’ -muy asentados en América Latina y en los países anglosajones- tienen un futuro prometedor. «Es una manera de reinventar la universidad», insiste Roca. En un contexto de caída de la natalidad, las facultades ya no solo buscan jóvenes estudiantes, sino veteranos. Se trata de una formación mucho más flexible que la reglada. La Universidad Camilo José Cela (Madrid), por ejemplo, acaba de poner en marcha Arcadia, un programa de aprendizaje permanente diseñado para quienes desean seguir formándose a lo largo de la vida y que se centra en las Humanidades. En lugar de clases convencionales, la formación consiste en un ciclo de conferencias y lecciones magistrales impartidas por especialistas.
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