La Armada intensifica el control naval tras el paso de barcos rusos cerca del territorio español

El BAM Meteoro sigue durante más de 360 millas náuticas a un buque ruso en aguas de Canarias

La misión comenzó cuando el Buque de Acción Marítima Meteoro fue activado para localizar una unidad naval de la Federación Rusa que navegaba por la Zona Económica Exclusiva del archipiélago canario. Tras el contacto inicial, la Armada inició un seguimiento continuo que se prolongó durante más de 360 millas náuticas.

Este tipo de operaciones se desarrollan mediante monitorización constante de la navegación, manteniendo una distancia segura y garantizando en todo momento la libertad de navegación. La presencia del buque español permite además reforzar la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad.

Una misión clave en aguas estratégicas

Las aguas que rodean el archipiélago canario tienen una relevancia estratégica tanto desde el punto de vista comercial como militar. Por esta zona transitan habitualmente buques militares y mercantes que conectan el Atlántico con el Mediterráneo y el continente africano.

El seguimiento realizado por el BAM Meteoro permitió a la Armada española mantener un control permanente del tránsito del buque ruso mientras permanecía dentro de áreas de interés nacional. Estas misiones no implican confrontación, sino observación y verificación de actividades navales.

La dotación del Meteoro destaca la importancia de la operación

El comandante del BAM Meteoro, capitán de corbeta Alejandro Fraga Pardo de Guevara, subrayó la relevancia del despliegue. Según explicó, la misión refuerza la seguridad marítima y contribuye a la disuasión colectiva en el entorno del archipiélago.

La tripulación mantuvo vigilancia continua durante toda la operación, utilizando sensores, comunicaciones y observación directa para monitorizar la navegación del buque ruso.

Patrulleros Vigía y Serviola también monitorizan unidades rusas

Mientras el BAM Meteoro realizaba su misión en Canarias, otras unidades de la Armada también fueron activadas en el sur peninsular. Los patrulleros Vigía y Serviola llevaron a cabo tareas de seguimiento a varios buques rusos que transitaban desde el Mediterráneo oriental hacia el Atlántico.

Estas unidades operaron en el mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar, dos de las rutas marítimas más transitadas del mundo. El patrullero Vigía zarpó desde la Estación Naval de Puntales para relevar al Serviola en la vigilancia.

Control del tránsito marítimo en el Estrecho de Gibraltar

El Estrecho de Gibraltar constituye uno de los principales puntos estratégicos para el control marítimo europeo. Por esta zona circulan miles de buques cada año, incluidos navíos militares de distintas naciones.

La monitorización realizada por los patrulleros españoles se mantuvo hasta que las unidades rusas abandonaron las aguas consideradas de interés nacional. Estas actuaciones forman parte de la actividad habitual de la Armada.

Operaciones permanentes de vigilancia marítima

Las Fuerzas Armadas mantienen estas misiones de manera continua con el objetivo de reforzar la seguridad marítima. El Mando Operativo Marítimo coordina estas operaciones mediante despliegues adaptados a la situación geopolítica.

Estas tareas permiten mantener una presencia visible en áreas estratégicas, mejorar el conocimiento del entorno y garantizar la protección de los intereses nacionales en el mar.

Presencia naval española en zonas de interés nacional

La Armada española desarrolla de forma permanente operaciones de vigilancia en diferentes áreas marítimas. Estas actuaciones incluyen el seguimiento de buques militares extranjeros, la protección de infraestructuras críticas y el control del tráfico marítimo.

El despliegue de unidades como el BAM Meteoro, el Vigía o el Serviola demuestra la capacidad de respuesta de la Armada ante movimientos navales en zonas estratégicas. Estas misiones contribuyen a reforzar la estabilidad y la seguridad marítima.

El BAM Meteoro de la Armada sigue durante más de 360 millas náuticas a un buque ruso en aguas de Canarias en una operación que confirma la vigilancia permanente de España en sus espacios marítimos de interés, reforzando la seguridad y la capacidad de disuasión en el entorno estratégico nacional.

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