Bombazo en la Fórmula 1. Max Verstappen, según anuncian en su país, se plantea seriamente su futuro en la competición y se espera que tome una decisión definitiva en las próximas semanas.
De Telegraaf, diario neerlandés, adelantó el ultimátum que habría dado Verstappen como consecuencia de la nueva reglamentación que ha sacudido las bases del ‘Gran Circo’. La tensión entre la FIA y los pilotos aumenta y el tetracampeón del mundo valora decir adiós.
Verstappen es una de las víctimas de las normas introducidas este año en la F1: hacía nueve años que el piloto de Red Bull no quedaba fuera de las cinco primeras posiciones en tres carreras seguidas, tal y como ha ocurrido en el inicio del Mundial en Australia, China y, este domingo, Japón.
Fue el padre quien encendió la chispa. Jos Verstappen concedió una entrevista al mismo diario neerlandés en la que fue contundente: ya no disfruta viendo las carreras de su hijo.
«Estuve allí a finales de enero, durante los días de pruebas privadas en Barcelona. Cuando Max sale a la pista, nos damos cuenta rápidamente de que no le gusta en absoluto conducir estos coches», declaró.

Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli saludando a los aficionados en el circuito de Suzuka
Reuters
Para el expiloto, la esencia de las carreras ha desaparecido bajo las nuevas normas: «Como piloto, deberías ser recompensado por tu valentía y habilidad. Pero si ahora tomas una curva lo más rápido posible, terminas siendo más lento a lo largo de la vuelta. Eso le quita toda la emoción a la carrera».
La frase más demoledora la reservó para el final: «Sinceramente, me temo que Max está perdiendo la motivación. Competir con estos coches no le supone un reto».
Las señales se acumulan
El propio Max no ha ocultado su desafección. Ya en noviembre de 2025, cuando aún no había rodado con el RB22, fue claro con la agencia PA: «Mi contrato va hasta 2028, pero dependerá de las nuevas normas de 2026, y de si son agradables y divertidas. Si no lo son, no me veo aguantando».
Cuando por fin subió al coche en los test de Bahrein, sus críticas se recrudecieron: lo llamó «Fórmula E con esteroides» y «anti-carreras».
La gestión constante de la batería, que obliga a los pilotos a levantar el pie y perder tiempo en las curvas de alta velocidad para recuperar energía, le parece incompatible con su manera de entender el automovilismo.
Decisiones «de vida» en el horizonte
Lo dicho en Suzuka este fin de semana añadió más leña al fuego. Tras quedar eliminado en la Q2 -un resultado impensable hace apenas unos meses en uno de sus circuitos favoritos-, Verstappen reconoció ante los medios que tenía «muchas cosas que resolver personalmente».

Max Verstappen, al volante de su Red Bull, en el GP de Japón 2026
Reuters
Cuando le pidieron que aclarase a qué se refería, su respuesta fue lacónica: «La vida». Acto seguido confirmó que esa reflexión estaba vinculada al reglamento actual.
Futuro con otro volante
El contraste con su actividad fuera de la F1 es elocuente. Verstappen participará en las 24 Horas del Nürburgring de mayo con su propio equipo de GT3 y admite que esas carreras de resistencia le arrancan «una gran sonrisa».
Tiene contrato con Red Bull hasta finales de 2028, pero el propio equipo ya sabe que la letra pequeña de ese acuerdo incluye cláusulas de rendimiento, y el arranque de temporada no invita al optimismo.
Red Bull afirma no tener «cero preocupaciones» sobre una posible marcha antes de tiempo, pero los números -doce puntos sumados en tres Grandes Premios frente a los 72 de Antonelli- hablan por sí solos.












