El hijo que escribió de su madre

«¡Mamá ya no nos quiere!»

La esposa de Ling era frágil como un junco, infantil como la leche, dulce como la saliva, salada como las lágrimas. Después de la boda, los padres de Ling llevaron su discreción hasta el punto de morirse.

M. Youcenar

Cuentos orientales

El librero amigo, profesional de muchas lecturas, humildad de persona, corazón blando y amante de lo pequeño –a su comercio rotuló con el distintivo «Librería de Bolsillo», acaso por ello él se llama Valentín–, me mostró hace un mes dos libros; de uno escribiré a continuación y el otro lo dejaré para más tarde. El libro de ahora, de título extraño, «Koljós», más extraño en catalán que lo llaman «Kolkhoz», que va a ser muy premiado, pues de ello se encarga su editora Anagrama, lleva la fotografía del rostro del autor en la contraportada, con parecido a los esteparios mongoles, más conocidos después del viaje del novelista Cercas a Mongolia, al cual acompañó, muy en segundo nivel, el papa Francisco.

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