La capa de Horkas. Tócala otra vez, Superman. Con el meta croata como escudo antimisiles de la UD -protagonizó una exhibición ante el Sporting y fue aclamado por el Gran Canaria-, los amarillos visitan el Municipal de Ipurua para testear su candidatura al ascenso (13.00 horas, LaLiga TV). Le aguarda un Eibar al alza y como gran dominador de la segunda vuelta.
En la trinchera de Luis García Fernández, bajas sonadas como las de Jonathan Viera, Lorenzo Amatucci, Juanma Herzog, Cristian Gutiérrez y Marvin Park. De tal manera, que el estratega ovetense se ve obligado a reclutar al lateral zurdo del vivero Víctor Villote. Con una propuesta de memoria, Enzo Loiodice suple al sancionado italiano y acompaña al renacido Kirian Rodríguez en la sala de máquinas.
Con Horkas todo tiene que ir sobre ruedas. El Zamora de Segunda estará escoltado por los cuatro tenores: Viti Rozada, Sergio Barcia, Mika Mármol y a Enrique Clemente. Con la renovación de Luis García, aunque no se logre el ascenso, como telón de fondo, solo vale emular la victoria pío pío de 2023 con el Sandrazo y Pimienta. Tres victorias en las últimas cuatro jornadas para la UD y el playoff exige un final perfecto -restan once jornadas, 33 puntos en litigio-.
El Burgos conquistó Zorrilla en el 92’ con un penalti convertido por David González. Arde la tabla. Con Viera fuera por unas molestias, los luises (Luis García y el director deportivo Luis Helguera) toman el control. El gran momento de forma de Taisei es el atajo hacia la gloria. Le puso una asistencia de oro a Ale García en el tanto de la victoria ante el Sporting. Jesé y Fuster completan el frente ofensivo sin el Mesías.
Es un mundo sin el ‘21’, que se pierde de esta manera las dos últimas jornadas. Tras el paso por Ipurua, dos partidos de forma consecutiva en el Gran Canaria (Jueves Santo y el domingo de Resurrección ante Granada y Huesca, respectivamente). Nueve puntos en siete días.La vida. En esta autopista hacia la tierra prometida, García canta bingo. Encuentra la nómina de elegidos y solo cabe un empujón de la denostada segunda línea.
No hay rastro de Pedrola, Poeta Benedetti, Iker Bravo, Iván Gil o Pejiño -su última aparición fue en la recta final diabólica del Belmonte como carrilero derecho-. Se les necesita y García apela a la «unión» por encima de las individualidades. El eslogan debe saltar al verde para confirmar que hay fondo de armario en el punto crítico de esta maratón de plata.
Desde el rigor defensivo -las doce porterías a cero que se han traducido en 26 puntos-, la UD es un equipo temible. Pero adora el vértigo. A García le gusta jugar a la ruleta rusa del 1-0 o el 0-1. Quedó patente ante el Alba de Jefté y Lizoain, mejor cerrar los partidos. También llegaron instantes de agobio ante el Sporting en el Gran Canaria, pero surgió la figura de Superman Horkas. Con el Valles de los Balcanes al fin del mundo. Por Segundo Almeida -los jugadores amarillo lucirán un crespón negro- y por la Utinsa del ascenso. Presión, muralla de hormigón y un Jesé que está bendecido. Todo lo que toca, se convierte en oro.
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