La nutrición deportiva se ha convertido en una herramienta clave para mejorar el rendimiento físico, prevenir lesiones y optimizar la recuperación. Pero no existen recetas universales. Natalia Hernández, nutricionista deportiva de la Unidad de Medicina Deportiva de Hospital Perpetuo Socorro (HPS), defiende un enfoque práctico e individualizado en el que la alimentación, el entrenamiento y el trabajo multidisciplinar se combinan para ayudar a cada deportista, profesional o amateur, a sacar su mejor versión.
¿Cuál es tu rol dentro de la unidad de medicina deportiva de HPS y cómo trabajas con los deportistas?
Me contactaron por la posibilidad de una plaza en medicina deportiva como nutricionista deportiva. Siempre había tenido ganas de entrar en HPS por las posibilidades de abordaje que tiene el hospital, pues no se centra solo en la nutrición, sino que puedes consultar con un cardiólogo, solicitar analíticas determinadas e incluso pedir una prueba de esfuerzo.
Yo trabajo de una forma muy práctica, porque la practicidad favorece que el proceso sea llevadero, y también de manera muy individualizada. Se trata de valorar qué tipo de deporte practica cada persona, detectar dónde están los principales fallos y qué aspectos pueden ayudar a mejorar.
A partir de ahí, valoramos qué pruebas complementarias podemos hacer para mejorar ese perfil y, por tanto, el rendimiento deportivo. Trabajamos tanto con deportistas profesionales como con personas aficionadas o, simplemente, con gente que hace deporte y siente que no llega al final de la sesión o quiere mejorar su condición física. No tienes que ser un deportista de élite para mejorar tu rendimiento.
¿Qué diferencia a la nutrición deportiva del enfoque nutricional “tradicional”?
Se diferencia una formación muy amplia y continuada en el tiempo, con muchas ramas y mucha información, hace que comprendas la fisiología del deporte de una manera que quizá otro nutricionista no puede abordar igual. En mi caso, además de formación en nutrición, soy farmacéutica y cuento con estudios universitarios adicionales, así que tengo una base que me permite discernir mejor qué puede o no puede ser real.
Es cierto que el nutricionista deportivo puede guiar mejor el rendimiento de un deportista que un nutricionista que se dedica a otra rama y quizá no llega a comprender del todo por qué se falla en determinadas circunstancias.
La nutrición también se adapta al tipo de deporte. El metabolismo que se emplea en cada disciplina es diferente: no es lo mismo un deporte de equipo que el tenis o la lucha canaria. Cada uno tiene demandas distintas y eso hace que tengamos que poner más atención en determinadas estrategias de alimentación o suplementación.
¿Cómo influye la nutrición en el rendimiento deportivo?
La nutrición favorece que tengas un rendimiento óptimo, que reduzcas el riesgo de lesiones, que mejores la recuperación y que puedas sacar esas milésimas de ventaja que a veces te permiten ganar frente a tu rival.
Para eso ayudan muchos factores: la suplementación, la nutrición, un buen entrenamiento… todo influye.
¿Qué importancia tiene la recuperación nutricional después del entrenamiento o la competición?
El post es súper importante porque favorece la recuperación y evita sobrecargas, por ejemplo cuando en el fútbol hay dobles sesiones en una semana.
Pero no es solo el post. La recuperación empieza antes de que ocurra el partido, la competición o la luchada. Hay que trabajarlo previamente para evitar lesiones después y para recuperar bien. Si no recuperas correctamente, es más fácil que te lesiones o que no llegues al objetivo.
¿Qué errores nutricionales ves con más frecuencia en deportistas?
Uno muy habitual es hacer lo que hace un amigo o seguir en redes sociales a gente que divulga cosas que muchas veces no tienen sentido. También veo malas estrategias de recuperación o una mala planificación de la alimentación. Muchas veces el problema es que no se preparan bien o que la suplementación no se utiliza de forma adecuada.
En realidad hay muchos errores distintos según la persona, pero lo importante es saber cómo ubicar toda la información que vemos en redes sociales en nuestra propia realidad. La clave es la individualización, mientras que en redes sociales lo que vemos normalmente son generalizaciones.
¿Qué señales pueden indicar a un deportista que su nutrición o recuperación no son las adecuadas?
Una de las señalas es que el miércoles, normalmente tercer día de entreno de la semana, ya te sientas muy fatigado; que si haces doble sesión te asfixies; que aparezcan calambres o que, si haces ejercicio de fuerza, la séptima repetición ya cueste demasiado. Ese tipo de sensaciones pueden indicar que hay algo que se puede mejorar. Además, influyen muchos factores: quién cocina en casa, los turnos de trabajo, si tienes hijos… todo eso hace que tu alimentación sea diferente y hay que tenerlo en cuenta.
Hay muchas personas que quieren mejorar su rendimiento deportivo al mismo tiempo que bajan de peso, y tengo muchos casos así. Yo soy muy práctica, y cuando eres práctico consigues grandes resultados porque es más fácil mantenerlo en el tiempo. La continuidad es la clave. Hay que buscar qué puede ser cómodo y qué no según el estilo de vida de cada persona. Yo intento trasladar toda la información a la practicidad de cada uno, porque si no, estás abocado al fracaso.
¿Cuándo es recomendable usar suplementos deportivos?
Es recomendable utilizarlos cuando a través de la alimentación no consigues llegar a tu objetivo o cuando la sintomatología te indica que falta “una chispa”. Pero utilizarlos de forma indiscriminada, todo el mundo y en cualquier caso, no tiene sentido.
¿Qué consejos le daría a alguien que entrena regularmente?
Sé práctico, no hagas locuras e infórmate bien.
¿Qué mito sobre nutrición deportiva le gustaría desterrar?
El de que es obligatorio tomar proteína después del entrenamiento, ya que puede ser perfectamente comida. También el de que hay que comer pasta si al día siguiente tienes una carrera, igual unas papas con atún y huevo también pueden servir.
Y en cuanto a la alimentación, no tiene por qué ser siempre pollo, ensalada y pasta. A mí me gusta la variedad, las posibilidades que hay en el mercado, introducir alimentos nuevos o valorar tendencias actuales, siempre adaptándolo a los gustos de cada persona.












