Ficha del festejo
Ganado: cuatro toros y dos novillos (tercero bis y sexto) de Domingo Hernández, de aceptable presentación y juego desigual.
Alejandro Talavante: estocada (saludos desde el tercio tras petición insuficiente); estocada (una oreja).
David de Miranda: estocada (dos orejas); estocada (dos orejas).
Manuel Quintana: estocada (oreja tras aviso); pinchazo y estocada (oreja tras dos avisos).
Plaza: Los Llanos (Pozoblanco). Más de media entrada en tarde fría y con una molesta brisa.
Continúa el idilio de David de Miranda con Pozoblanco, donde tras su rotundo éxito el pasado mes septiembre, este sábado volvía a salir por la Puerta del Gallo tras cortar cuatro orejas en el festejo que abría la temporada taurina en el Valle de los Pedroches.
El dulce momento que atraviesa el onubense y que lo convertía en 2025 en uno de los nombres propios del escalafón, se mantiene en el arranque de la actual, como pudo comprobar el público asistente a Los Llanos con dos faenas en las que desde un primer momento la sintonía con los tendidos fue total.
Tras el susto inicial en el primero de su lote, que lo cogió aparatosamente cuando lanceaba con el capote, con la muleta se impuso al de Domingo Hernández desde el trasteo inicial, pese a la embestida nada clara de su oponente, que cuando le bajaba la mano en exceso, se daba de bruces en albero pozoalbense. Bien con la diestra con algunos muletazos de gran dimensión, subiendo las pulsaciones del respetable cuando cambió de mano y comenzó a torear por el pitón izquierdo, el mismo por el que ya había esquivado varios gañafones de los que salió ileso. El arrojo de David caló en el respetable, que captó la dimensión de una faena que empezó a tomar vuelo con otra tanda de derechazos rematada con un soberbio paso de pecho, para cambiar de nuevo al pitón izquierdo y recetar varios circulares, con los pitones rozándole la taleguilla en varias ocasiones y completar su actuación con unos ajustadísimos estatuarios.
Dos orejas de peso que le abrían de par en par la Puerta del Gallo a las que hay que sumar dos nuevos apéndices en el segundo de su lote, en otra faena de mucho mérito, que arrancaba en el mismo centro del ruedo con cuatro verónicas a cámara lenta, para con la muleta instrumentar un trasteo que literalmente «calentó» al público que, en esta fase del festejo, hacía todo lo posible por quitarse el frío que se dejó caer en Los Llanos.
En esta ocasión, a falta de tandas ligadas debido a sosa embestida del astado, David de Miranda aguantaba los innumerables parones del de Domingo Hernández, una y otra vez, con una sangre fría a prueba de bombas, reconociéndole el público su tremendo valor y entrega en una actuación que rubricó con una soberbia estocada, para reeditar el éxito cosechado en la pasada feria de Nuestra Señora de las Mercedes.
El cordobés Manuel Quintana también sale a hombros
Junto al onubense, el cordobés Manuel Quintana, pese a contar con dos novillos a contra estilo, consiguió también salir a hombros en esta importante cita, en la que estuvo en todo momento por encima de su lote, ejemplares que incluso fuero protestados de salida por un sector del público debido a su presentación.
Derechazo de Manuel Quintana al tercero bis de la tarde. / Rafael Sánchez
Se gustó Manuel en el tercero bis en los lances de recibo, para con la muleta intentar en todo momento ligar una tanda por ambos pitones, algo sumamente complejo, ya que el novillo no paraba de moverse y Quintana tenía que recuperar una y otra vez la colocación. Faena de largo metraje, con algunos pases de gran enjundia a la que le faltó levantar el vuelo, pese a las buenas maneras que evidencia el joven novillero. Un estoconazo antológico le puso la primera oreja en las manos, pese a que el puntillero, al levantar al novillo, enfrió en parte al tendido, en el que todo hay que decirlo, había un importante número de partidarios de Manuel Quintana.
En el que cerraba plaza y con un frío que ya calaba los huesos, similar planteamiento ante otro ejemplar escurrido de kilos y con una sosa embestida, que hizo en varias ocasiones por coger a Quintana, novillero que necesita otro material para poder desarrollar el toreo que lleva dentro y que desgraciadamente este sábado, en Pozoblanco, no pudo fluir como se esperaba.

Talavante en el recibo de capote al que abría plaza. / Rafael Sánchez
Completaba la terna Alejandro Talavante, que en su primero, en una faena de larguísimo metraje, no pudo en ninguna fase de la misma conectar con los tendidos, pese a intentarlo por ambos pitones y dejar para el recuerdo algunos adornos de gran belleza. Actuación la suya correcta, sin más, que recibió una insuficiente petición, a juicio del presidente, para conseguir la primera oreja de la tarde, que sí obtendría en el segundo de su lote, pese a que la faena del que abría plaza fuese más merecedora de ello. En este, en el que el subalterno Javier Ambel se salvó de milagro en el tercio de banderillas, al ser cogido cuando salía de clavar un par, Talavante volvía a tirar de oficio, intentándolo por ambos pitones, dejando otro ramillete de adornos para el recuerdo, pero topándose una y otra vez con la misma respuesta por parte de su oponente, de sosa embestida como buena parte de sus hermanos de camada que, para desesperación de los actuantes, se convirtieron en protagonistas de una tarde en la que David de Miranda mantuvo su idilio con Pozoblanco y Manuel Quintana dejó destellos de futuro torero artista.
















