Varapalo judicial a Donald Trump. Una jueza federal de Estados Unidos ha suspendido temporalmente el veto que su administración ha impuesto a la empresa Anthropic por negarse a que sus modelos de inteligencia artificial, vitales para el ejército, puedan utilizarse para la vigilancia masiva de los ciudadanos y para la creación de armas autónomas.
En un contundente fallo de 43 páginas, la jueza Rita F. Lin estableció este jueves que el Departamento de Defensa —rebautizado Departamento de Guerra por Trump— no puede calificar a Anthropic de «riesgo para la cadena de suministro» para ponerla en su lista negra. Esta designación es tradicionalmente reservada a empresas extranjeras que pueden plantear problemas para la seguridad nacional como la china Huawei.
En términos prácticos, la medida establecida por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, equivale a la supresión del contrato por valor de 200 millones de dólares que el Pentágono mantiene con la start-up de IA, así como al veto de sus relaciones comerciales con otros proveedores del ejército.
Nada en la legislación vigente respalda la noción orwelliana de que una empresa estadounidense pueda ser tildada de adversaria potencial y saboteadora de los EEUU por expresar su desacuerdo con el Gobierno
«El expediente respalda la inferencia de que se está castigando a Anthropic por criticar en la prensa la postura del Gobierno en materia de contratación», reza la resolución de la jueza. «Nada en la legislación vigente respalda la noción orwelliana de que una empresa estadounidense pueda ser tildada de adversaria potencial y saboteadora de los Estados Unidos por expresar su desacuerdo con el Gobierno».
Tras la formalización de su veto, el cofundador y director ejecutivo de la start-up, Dario Amodei, dijo a su equipo que las represalias del Pentágono se debían a que «no hemos elogiado a Trump al estilo dictador«, según filtró The Information.
Dario Amodei, cofundador y director ejecutivo de Anthropic, la empresa de IA responsable de los modelos Claude. / Ruhani Kaur / Bloomberg
Su principal rival, OpenAI, aprovechó esa situación para hacerse con ese contrato de 200 millones y ceder su IA al Pentágono, un movimiento oportunista —según confesó su propio director ejecutivo, Sam Altman— que ha desembocado en una crisis reputacional y en una campaña global de boicot contra su producto estrella, ChatGPT.
La orden contra el Gobierno dictada desde el Tribunal de Distrito de los EEUU para el Distrito Norte de California es una medida cautelar no definitiva. El caso, abierto tras las demandas presentadas por Anthropic, sigue siendo investigado por la justicia.
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