El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha acordado este jueves incluir el monumento de sa Feixina en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática y ha ordenado su retirada del espacio público, al concluir que se trata de una construcción franquista levantada para exaltar de forma «explícita» a los combatientes sublevados del crucero Baleares. Esta resolución se ha materializado minutos antes de que el pleno del Ayuntamiento de Palma apruebe definitivamente la protección del monolito con los votos del PP y Vox.
La resolución, firmada el 26 de marzo por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, sostiene que el monumento fue erigido en 1948, «en plena dictadura franquista», para homenajear a los casi 800 fallecidos del bando sublevado en el hundimiento del crucero Baleares, durante la batalla del cabo de Palos. Según el texto, la pieza forma parte del «culto a los caídos» impulsado por el franquismo, una estrategia simbólica destinada a glorificar a los muertos del régimen «de forma excluyente y sin ninguna intención de reconciliación ni de mención a los muertos del bando republicano».
El Ministerio subraya además que, aunque en 2010 se retiraron del conjunto los emblemas e inscripciones franquistas, «la forma del monumento responde en sí misma al estilo propio conmemorativo de las construcciones dictatoriales dirigidas a recordar a los caídos». A juicio de la Comisión técnica, su diseño monumental, vertical y dominante sobre el espacio público no puede desligarse de los valores que lo inspiraron, entre ellos la «jerarquía», la «monumentalidad», la «virilidad expresada a través del verticalismo» y el «afán de dominación y control del espacio público».
La resolución es tajante al rechazar que el valor estético o arquitectónico del monolito justifique su permanencia. «Sus características artísticas no constituyen un argumento suficiente para justificar su permanencia en el espacio público», señala el texto, que insiste en que su valor formal «no es autónomo ni neutral», sino «profundamente condicionado por su origen, su lenguaje estético y su implantación urbana, todos ellos propios de la cultura monumental del franquismo».
«Excluyente»
Con esos argumentos, el departamento estatal concluye que el monumento de sa Feixina «constituye una construcción ideada y erigida para conmemorar de forma excluyente a los combatientes muertos del bando sublevado» y acuerda su retirada. La orden precisa que el elemento deberá ser depositado y custodiado en una dependencia pública, «sin que ello implique en ningún caso su exposición pública».
La resolución añade además que durante la tramitación del expediente no se presentaron alegaciones ni informes dentro de plazo, ni por parte del Ayuntamiento de Palma ni del Govern balear.
Pese a la decisión ministerial, el pleno de Cort ha aprobado definitivamente la catalogación del monumento argumentando que varias sentencias judiciales avalan su protección.
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