El Gobierno y LaLiga han anunciado este jueves un refuerzo en las medidas para prevenir y castigar la violencia en los estadios de fútbol y en sus inmediaciones, con especial atención a la violencia de género. En el seno del II Congreso de Emergencias en Estadios de Fútbol, celebrado en el Estadio Metropolitano de Madrid, ambas instituciones, representadas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el presidente de la patronal de clubs, Javier Tebas, han explicado nuevas herramientas para combatir actitudes violentas en el fútbol.
En ese contexto, LaLiga ha anunciado la aprobación de un protocolo que entrará en vigor la próxima temporada y que, entre otras medidas, exigirá la creación de puntos violetas en todos los estadios, así como la designación de delegados de protección contra la violencia de género. La Unidad de Atención a la Familia y Mujer de Policía Nacional ha colaborado en la redacción del texto.
«Anticiparse, prepararse y coordinarse»
El protocolo exigirá la instalación de al menos un punto violeta en cada grada de los estadios, desde los que actuar en situaciones de discriminación, violencia de género o sexual, abuso o acoso sexual y por razón de sexo y género, según ha explicado la institución que preside Javier Tebas. Los clubs también deberán habilitar salas violetas desde las que atender a las potenciales víctimas. El objetivo del protocolo es «anticiparse, prepararse y coordinarse» para hacer frente a estas actitudes violentas, ha explicado el presidente de los clubs.
Por parte del Gobierno, Grande-Marlaska ha anunciado que se está trabajando en reformar la ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, popularmente conocida como Ley Antiviolencia, vigente desde el año 2007. El objetivo, según ha explicado el ministro, es «la persecución de los grupos ultras y la seguridad de los espectáculos en las inmediaciones de los estadios».
La Comisión Antiviolencia, organismo integrado por miembros del Gobierno, la Fiscalía, la RFEF y LaLiga entre otros agentes, es la que está trabajando en la reforma del texto, con la premisa de atender la necesidad de combatir la violencia también fuera de los recintos deportivos. «El deporte debe ser una fiesta. El insulto, el racismo, la discriminación de género y cualquier otro tipo de violencia no puede camuflarse de pasión. Nunca«, ha reivindicado Grande-Marlaska.
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