La guerra en las aulas

Una de las mayores trampas de las profesiones vocacionales es, precisamente, que el propio sistema que las ampara (que tendría que valorarte, cuidarte o protegerte) se aprovecha sin piedad de la pasión y el amor con el quisiste dedicarte a dicha actividad laboral. Este es el caso, por ejemplo, de numerosos docentes, enfermeros, médicos o similares que son maltratados como profesionales, a diario.

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