El 13 de marzo, el republicano Ted Cruz presentó en el Senado de Estados Unidos, junto a Tom Cotton y Rick Scott, un proyecto de ley para clasificar al Frente Polisario como organización terrorista extranjera, acusando al movimiento saharaui de tener vínculos con Irán y sus redes en la región.
En el documento, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, se especifica que «el término Frente Polisario se refiere al Frente Popular para la Liberación de Saguia el-Hamra y Río de Oro, fundado el 10 de mayo de 1973, o cualquier organización sucesoria».
El objetivo es obligar al Departamento de Estado a examinar formalmente esta designación basada en la colaboración del Polisario con grupos iraníes catalogados ya como terroristas.
Supondría sanciones severas para el representante legal del pueblo saharaui, en conformidad con la ley de Inmigración y Nacionalidad estadounidense, como la exclusión del sistema financiero internacional, restricciones de viaje y congelación de activos.
«Garantizará que se puedan utilizar las sanciones antiterroristas estadounidenses más contundentes para contrarrestar estas amenazas», según sus promotores.
Sólo diez días más tarde de presentar el proyecto de ley en el Senado, el 23 de marzo, el senador republicano David McCormick y exdirector ejecutivo de Bridewater Associates entre 2020 y 2022, uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, apoyó oficialmente la iniciativa.
Además, este texto se suma al proyecto de ley HR4119 en la Cámara de Representantes, que en junio de 2025, Joe Wilson y Jimmy Panetta, apoyados por seis miembros del Congreso, consiguieron introducir con un objetivo similar. De esta manera, ambas cámaras del Congreso ahora cuentan con un proyecto de ley dirigido contra el Frente Polisario.
Exige la elaboración de un informe del secretario de Estado detallado sobre áreas sensibles como operaciones militares conjuntas, transferencias de armas, incluidos drones y sus componentes, y actividades de inteligencia.
Concretamente, «cada informe requerido deberá incluir una determinación de si el Frente Polisario proporcionó o recibió de una organización terrorista afiliada a Irán, incluso a través de intermediarios: apoyo armado en operaciones militares; sistemas de armas, incluidas armas de fuego portátiles, de uso individual; vehículos aéreos no tripulados, incluidas piezas de componentes comerciales para dichos vehículos; sistemas, plataformas o componentes diseñados para detectar, rastrear, atacar o destruir objetivos aéreos; o inteligencia militar, incluyendo datos de vigilancia, información de objetivos, inteligencia de señales o humana, y cualquier análisis derivado de dichas fuentes, ya sea que se proporcionen en bruto o procesados».
En cuanto a los plazos para presentar el informe, «a más tardar 90 días después de la fecha de promulgación de esta ley, anualmente a partir de entonces, el secretario de Estado presentará un informe a los comités del Congreso pertinente sobre la cooperación entre el Frente Polisario y las organizaciones terroristas afiliadas a Irán durante el periodo especificado en el inciso», precisa el proyecto de ley.
La iniciativa legislativa surgió en unas audiencias en el Senado sobre seguridad en el norte de África y el Sahel el pasado mes de febrero. Entonces, Ted Cruz aseguró que «Irán está intentando transformar al Frente Polisario en los hutíes de África Occidental para amenazar la seguridad nacional de Estados Unidos y de nuestros aliados».
Igualmente, el senador de Texas aseguró que «el Frente Polisario colabora con grupos terrorista iraníes, recibe drones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y transporta armas a la región en nombre del régimen iraní».
Marruecos se beneficia
Hay que recordar que Marruecos rompió sus relaciones con Irán en mayo de 2018 debido al apoyo militar de Hezbolá al Frente Polisario. Además, Rabat ha señalado a los campamentos de refugiados de Rabouni, en la frontera entre Marruecos y Argelia, como una base de operaciones avanzada iraní.
Realmente, Marruecos viene presionando en reuniones y foros internacionales sobre «el acercamiento entre Irán y Argelia con el objetivo de entrenar al ejército del Frente Polisario», con quien el país vecino mantiene una guerra de baja intensidad desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.
Su pretensión es conseguir incluir al Frente Polisario en el listado internacional de grupos terroristas y expulsarlo de la Unión Africana.
Por su parte, la administración estadounidense incluyó en el presupuesto de 2023 una propuesta para gastos militares y ayuda para apoyar a los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo, a Marruecos, los Emiratos Árabes, Baréin, Egipto, Jordania y Sudán, por considerar que se encuentran dentro del alcance de misiles y drones utilizados por la Guardia Revolucionaria Iraní o milicias relacionada con el régimen de los ayatolás.
Esto le ha supuesto a Marruecos 6.000 millones de dólares, que «deben utilizarse para establecer redes integradas de defensa aérea entre estos países e Israel, específicamente para contrarrestar los ataques con misiles y vehículos aéreos no tripulados de Irán y sus milicias afines».
Con «milicias afines», Estados Unidos se refiere a Irak, Siria, Yemen, Líbano y el suroeste de Argelia, donde Hezbolá supuestamente cuenta con apoyos y donde, según Marruecos, “entrena al Polisario”.
En marzo de 2022, los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Baréin, Egipto e Israel se reunieron en el desierto del Néguev para debatir sobre la amenaza iraní para la región de Oriente Medio y Norte de África.
Asimismo, en la reunión de la Coalición Global contra el ISIS, celebrada en Marrakech en mayo de 2022, expusieron el vínculo entre separatismo y terrorismo, aludiendo a una conexión entre los chiitas libaneses de Hezbolá y el Polisario.














