La sangre fría de De Larrea derrite a Olympiacos y Valencia Basket vive una noche para el recuerdo (85-84)

Era una noche especial, por el partido, por lo que había en juego y porque Josep Puerto hacía historia. Su titularidad le convertía en el jugador taronja con más partidos en Euroliga, 115. Valenciano, de Almussafes, en el club desde los 14, un currante que con Pedro Martínez vio la luz y no para de crecer. Ejemplo para l’Alqueria. Suya fue la primera canasta del equipo, de tres, en una esquina. En un inicio con Vezenkov inspirado y Walkup tratando de frenar el ritmo ante un Valencia Basket valiente y decidido a correr sin complejos, 11-9, minuto 5, incluso con los árbitros con un listón bajo para las faltas locales, siete. Muy rápido en bonus. Reuvers y Pradilla, con dos cada uno. Un problema. También el talento heleno, porque Vezenkov y Fournier metieron dos triplazos bajo presión para darles ventaja, 15-19. Pero atrás provocaban pérdidas los valencianos y con dos grandes acciones de Key, un triple y una asistencia, cerraban cuarto por delante, 25-23. El acierto en el arco, tremendo, 5 de 7.

El segundo cuarto se mantuvo la intensidad pero los árbitros seguían con un criterio sorprendente. De hecho, entre las pérdidas, Vezenkov y los catorce tiros libres contra cero… al descanso el partido se fue 42-50. Mucha diferencia para lo visto. Claro con 12-7 en faltas ante estos jugadores.

Miguel Ángel Polo

De Larrea recibe las felicitaciones de sus compañeros

La salida fue buena, defensa y correr, 52-52, con Montero cogiendo calor. Inconveniente, la tercera de Reuvers, minuto 26. Una falta dura a Montero convertida en ataque para el dominicano acabó de poner el Roig Arena de los nervios. Y eso aún enchufó más al equipo, rebote ofensivo y canasta de Badio, 54-52. Un 12-2 de salida que Bartzocas trató de contener con un tiempo muerto. Badio se había traído el recogedor de casa y barrió varios rechaces que dieron aire y confianza a pesar del goteo de tiros libres en contra. Como un gol se celebró una falta en defensa a Ntikilina sobre De Larrea. Así estaba el criterio. Era bonus y tiros libres. El enfado de la grada, la sorna, ni inmutó al trío arbitral. 21-13 en faltas y aun así, 67-69 al final del tercero. Qué mentalidad de Valencia Basket. Contra un equipo plagado de talento en el que Ward había aparecido de amenaza con su zurda, resiliencia y ambición.

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