El Gobierno de EEUU se está planteando en estos momentos el despliegue en Oriente Medio de 3.000 militares pertenecientes a una brigada de combate de la 82ª División Aerotransportada, así como algunos mandos de la misma, aunque de momento no ha adoptado ninguna decisión en firme. Así lo han informado portavoces militares estadounidenses bajo el anonimato a varios medios de comunicación estadounidenses, entre ellos ‘Politico’, ‘The New York Times’ o ‘Wall Street Journal’, precisando a su vez que se trataba de una simple planificación «prudente».
Las tropas susceptibles de ser desplegadas pertenecen a la Fuerza de Respuesta Inmediata vinculada a la 82ª División Aerotransportada, capaz de ser enviadas a cualquier parte del mundo en 18 horas. Según los medios de prensa que han informado de la noticia, los militares podrían ser empleados en tomar la isla de Jarg, la principal terminal petrolera de Irán, y se podrían sumar a los 2.500 soldados de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, que en estos momentos se dirige hacia la región.
La isla de Jarg ha sido bombardeada recientemente por la aviación de EEUU. Lo cual, según ‘The New York Times’ haría necesario para tomarla primero la actuación de los marines, que se encargarían de reparar las pista de aterrizaje dañada. Esta actuación sería respaldada posteriormente por los integrantes de la 82ª División Aerotransportada, que desembarcarían con equipamiento pesado capaz de responder a Irán en el caso de que lanzara una contraofensiva para recuperar las instalaciones.
Exportaciones de crudo
Por la isla de Jarg pasa aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. En el caso de que EEUU se hiciera con el control de la isla, el país persa perdería toda capacidad de exportar petróleo, ya que su costa, escarpada y rocosa, no permite que se acerquen buques o petroleros de grandes dimensiones.
Por otra parte, este martes ha trascendido que el príncipe Mohamed bin Salman, el líder de facto de Arabia Saudí, ha instado al presidente Donald Trump a proseguir la guerra contra Irán, ante lo que considera como una «oportunidad histórica» para rehacer el equilibrio estratégico en Oriente Medio y acabar con el régimen de los ayatolás, al que consideran como desestabilizador y una amenaza a largo plazo para toda la región.
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