España ha perdido el estatus de país libre de sarampión (que teníamos desde 2016), según la Organización Mundial de la Salud, tras más de un año de transmisión continuada del virus. Los datos analizados por parte de la OMS muestran un incremento progresivo de la incidencia del sarampión a nivel nacional, con 170 casos más, desde los 227 de 2024 y los 397 de 2025. En 2024 se confirmaron 227 casos, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 397, según los informes epidemiológicos del Ministerio de Sanidad. Muchos casos son de personas no vacunadas o con pautas incompletas. Por poner un ejemplo, en la Comunidad de Madrid, en 2026 ya se han superado los casos registrados en 2025: 33, según el último informe epidemiológico de la Consejería de Sanidad.
Y esta situación, ¿a qué se debe? Según nos explica el doctor José Alejandro Medina, coordinador de Urgencias y Medicina Interna del Hospital Vithas Tenerife, «principalmente la pérdida de población pediátrica vacunada, tanto por importación de personas no vacunadas (inmigración) como por una lamentable pérdida de cultura vacunal». Y la desinformación juega un papel primordial, aunque es un «tema controvertido».
«Esto ha podido contribuir a la pérdida de perspectiva sobre la importancia de algunas vacunas, respecto a la accesoriedad de otras. No es igual la vacuna del sarampión para la población general que la de la gripe».
Además, dice el especialista, se utiliza el término “vacuna” de manera algo genérica para productos con finalidad preventiva que no son técnicamente vacunas, lo que «contribuye al ruido general. La desinformación no surge de la existencia de información falsa, sino de la dificultad de distinguir la falsa de la veraz. Es cierto que las vacunas pueden tener un riesgo pero es mínimo y se da en un porcentaje muy bajo entre las personas vacunadas«.
Los niños son los más vulnerables frente al sarampión
Los niños pequeños son, junto a los ancianos, las embarazadas y los pacientes inmunodeprimidos, los más «desprotegidos» frente a esta enfermedad. «Los menores suelen constituir el grupo con mayor riesgo si no se les ha vacunado. El mayor porcentaje de mortalidad se produce en los niños menores de cinco años y las personas de entre 40 y 50 años».
Los datos de la vacunación contra el sarampión
No todo son malas noticias. España, pese a la pérdida del estatus de país libre del sarampión, es uno de los que tiene mayor tasa de vacunación. Y las cifras hablan por sí solas. La inmunización con la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis) sigue siendo la medida más eficaz para prevenir el sarampión. En 2024, las coberturas nacionales alcanzaron el 97,3% para la primera dosis, y el 93,8% para la segunda.
Sin embargo, también es bastante peligroso para las mujeres embarazadas que no estén vacunadas y no hayan pasado ya la enfermedad. Y en general, es un «riesgo potencial para cualquier persona no inmunizada y que no haya padecido la patología».
Archivo – Experta recomienda la vacunación contra el sarampión si se está planificando un embarazo / VCU CNS – Archivo
Respecto a los síntomas del sarampión, la erupción cutánea es la señal más característica, pero la sintomatología va más allá. «Un cuadro consistente en malestar general, fiebre alta con un sarpullido de manchas grandes y planas que generalmente se funden entre sí en la piel, y manchas blancas en la mucosa oral lateral (manchas de Koplik)». Otros síntomas pueden incluir dolor de garganta, tos seca y conjuntivitis».
La vacunación ha «salvado casi 59 millones de vidas»
El doctor Medina lo tiene claro. «La mejor medida, con diferencia, es la vacunación. Hay que tener en cuenta que no existe un tratamiento antiviral específico que pueda curarlo». Y es que, el riesgo no es sólo la muerte, «sino las graves complicaciones que acompañan especialmente a los niños, como ceguera, neumonía y encefalitis, una infección que provoca inflamación y, en ocasiones, daños en el cerebro».
La sociedad se protege de forma grupal
El doctor recalca la importancia de la inmunidad de rebaño, que se produce cuando la mayoría de las personas están vacunadas en un territorio la enfermedad se erradica y la sociedad se protege de forma grupal, previniéndose posibles brotes. Se estima que para detener la transmisión y proteger a la población frente a los brotes de sarampión se necesita alcanzar una cobertura de al menos el 95 % con las dos dosis vacunales.
Como nos cuenta el especialista, antes de que se incorporara esta vacuna en 1963 se producían graves epidemias cada dos o tres años que provocaban casi dos millones de fallecimientos. «Pese a todo se estima, según un informe de la OMS, que las actividades de inmunización realizadas en todo el mundo han permitido reducir en un 88 % las muertes por sarampión entre 2000 y 2024. Y desde el año 2000, la vacunación ha salvado la vida a casi 59 millones de personas».













