La custodia compartida sigue asociándose de forma automática al modelo de las semanas alternas. Sin embargo, la abogada experta en familia y violencia de género Aida Casanova ha cuestionado públicamente este enfoque, planteando alternativas adaptadas a las necesidades reales de los menores pero también de los padres.
“¿Crees que es lo mejor para un niño pequeño pasar una semana entera sin su padre o sin su madre?”, ha comentado Casanova en redes sociales: “¿Por qué cuando hablamos de custodia compartida mucha gente automáticamente entiende que es por semanas alternas?”. Y es que, aunque reconoce que este modelo puede funcionar en algunos casos, hay otros en los que «una semana entera sin los hijos se hace larguísima», situación que también sufren los más pequeños, sobre todo en edades muy tempranas.
Alternativas de rotación
Según explica Casanova, el problema de raíz se halla en que el sistema de semanas alternas se aplica «casi por defecto» en muchos convenios y juzgados. Nadie ha pensado más allá. La abogada explica que en realidad hay bastantes alternativas y expone dos ejemplos de rotación concretos:
El primero es el sistema 2-2-3 rotativo: “lunes y martes con un progenitor, miércoles y jueves con el otro, y fines de semana con el que estuvieron el lunes y martes; la semana siguiente se hace al revés”. Con este modelo, destaca, “el máximo tiempo sin ver a los niños son tres días”.
El segundo ejemplo es el sistema 2-2-3 sin rotación, con “lunes y martes fijos con uno, miércoles y jueves con el otro” y fines de semana alternos, lo que permite establecer rutinas más estables entre semana.
Adaptar las fórmulas
Y es que, en un mundo donde imperan los sistemas rígidos a la hora de hacer ciertas cosas, Casanova invita a mirar de frente a los principales implicados y afectados en un proceso de separación: “Deberíamos adaptar las fórmulas a ellos, a sus tiempos y edades, a sus necesidades, a su bienestar”, concluye. Además, subraya algo muy importante: “Nadie conoce a tus hijos mejor que tú. Nadie. Ni un juzgado, ni un convenio estándar, ni siquiera un abogado”. En este sentido, defiende que, aunque una separación “implica negociar”, los menores no deberían adaptarse a fórmulas rígidas.
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