La aridez extrema se asocia con el crecimiento de bacterias resistentes a los antibióticos en el suelo, según afirma una investigación internacional que abarcó datos de hospitales en 116 países. Se trata de un efecto oculto del cambio climático.
La crisis climática ya no impacta solo en olas de calor, incendios forestales o pérdidas agrícolas. Un estudio publicado en la revista Nature Microbiology sugiere que la sequía también puede estar alimentando un problema sanitario: la resistencia a los antibióticos.
La investigación, liderada por el Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Estados Unidos, concluye que los suelos más secos tienden a albergar más microorganismos con genes vinculados a la tolerancia a antibióticos, una condición que multiplica los riesgos de las bacterias para la salud humana.
Relación entre la aridez y la resistencia a antibióticos en hospitales
¿Cómo se explica este fenómeno? En el suelo, muchas bacterias fabrican compuestos antibióticos para competir entre sí, y esas moléculas han servido históricamente como base para antibióticos clínicos. Cuando el terreno pierde agua, el espacio disponible para la vida microbiana se reduce y los compuestos naturales se concentran más.
Ese cambio intensifica la presión selectiva sobre las bacterias sensibles y favorece a las cepas capaces de resistir. En conjunto, el equipo observó firmas genéticas de enriquecimiento de productores de antibióticos en condiciones de sequía en distintas regiones y tipos de suelo.
De acuerdo a una nota de prensa, los científicos compararon datos procedentes de 116 países y hallaron que la frecuencia media de resistencia antibiótica en hospitales se relaciona fuertemente con el índice local de aridez. Además, demostraron que las regiones más secas y cálidas muestran mayores niveles de infecciones resistentes.
Referencia
Drought drives elevated antibiotic resistance across soils. Xiaoyu Shan et al. Nature Microbiology (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41564-026-02274-x
Un enfoque integrador
«La relevancia práctica del trabajo es enorme, especialmente para países como España, donde el aumento de sequías es ya una realidad. Este estudio refuerza la necesidad de abordar la resistencia antimicrobiana desde un enfoque que reconozca que la salud del ser humano es completamente dependiente de la salud de los animales y de la salud del medio ambiente, incorporando la gestión ambiental y climática a este problema«, indicó a Science Media Centre el catedrático Bruno González Zorn, de la Universidad Complutense de Madrid, quien no participó del estudio.
Por último, otros expertos advierten que en suelos áridos la microbiota ya es más abundante y diversa, por lo que también aumenta la variedad genética general, no necesariamente solo la relacionada con la resistencia a los antibióticos. De esta manera, sostienen que se requiere más investigación para confirmar mecanismos causales.
















