El fallecimiento del exdelegado de Defensa Baldomero Argüelles deja un hondo pesar, manifestado en cientos de mensajes de condolencias. Manuel Fernández Martínez, presidente de la Asociación Amigos de Grado, expresa las suyas en este artículo a modo de carta trazando un perfil personal de un hombre al que le unió una buena amistad.
Apreciado, estimado y querido amigo:
Nos has dejado sin avisar, sin poder ni siquiera estrecharte la mano y encargarte una misión más, «preparar el campamento», allá en ese sitio, que seguro, cuidarás y protegerás como lo hiciste en este lugar material que ahora dejas. Estamos seguros que así lo harás.
Sirvan estas palabras como homenaje a tu persona, y para remarcar esas cualidades, o virtudes, que hacen de este mundo un lugar de concordia y respeto. Desde que nos conocimos en las marchas anuales a Covadonga del Centro Asturiano, ya eras un referente para nosotros, «el pelotón», pues hacías la marcha como si nada, aparentemente sin esfuerzo y cuando se llegaba a Covadonga, poner el traje y atender a los invitados sin ninguna señal de cansancio físico ni mental.
Ya entonces pasaste a esa categoría superior de «referente». Con el paso del tiempo, el tren de nuestras vidas se fue cruzando y coincidimos en algunos tramos comunes donde descubrimos otras virtudes tuyas extraordinarias: el amor a la familia, la sensatez, la prudencia, el ser amigo de tus amigos, el respeto hacia los demás, el saber estar en cualquier circunstancia, con humildad y sencillez, y lo más importante, ganar el respeto de aquellos con los que te relacionabas.
Esa sensación de confianza, la recibimos de pleno, por tu parte, en la Asociación Amigos de Grado, que, con un concepto continuista, pero a la vez moderno y de futuro, contó con tu apoyo desde el primer momento.
También has ganado esa confianza en el «Centro Asturiano», donde nos consta dejas muchos amigos de verdad, igual que en tu vida profesional donde también sabemos que has ayudado a muchas personas desinteresadamente.
Es por ello que escribimos esta carta de agradecimiento a tu persona y que cuenta con el visto bueno de todos aquellos que te conocíamos; que sirva también para dar fuerza a toda la familia y amigos y para dejar constancia de que contamos con personas extraordinarias y ejemplares en nuestra comarca, donde tu tienes un puesto muy destacado.
Aprovechamos para pedir a la Virgen de Covadonga –pues te conoce bien, después de tantas marchas que has hecho desde tu querido Centro Asturiano hasta la basílica, año tras año– que te acoja en su seno y te colme de bendiciones. Los que te conocíamos un poco, queremos decirte que la palabra «esperanza» logra un significado, más fuerte si cabe, en esta situación totalmente anormal, con la que estamos todavía en shock. Esa esperanza nos tiene que hacer más fuertes para superar momentos de fatalidad como este, sabiendo que esa fatalidad llega, a veces, sin avisar y nos coge desprevenidos.
Con tu ejemplo nos dejas una lección llena de «humanidad y de vida». Descansa en paz, amigo.
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