A falta de solo nueve jornadas para que se complete el calendario del Grupo 1 de Primera RFEF y con el reciente incremento de la distancia del Tenerife con su más cercano perseguidor, el Celta Fortuna, de diez a doce puntos –más el golaverage–, los escenarios del más que probable ascenso de los blanquiazules a Segunda División como campeón se van aclarando.
Es seguro que, ni en el mejor de los casos, ese desenlace no se producirá ni el fin de semana que viene –visita al Talavera de la Reina– ni en el posterior –encuentro con el Cacereño en casa–. La combinación más favorable, la de un pleno en esos duelos y las derrotas del filial del Celta en sus compromisos con el Bilbao Athletic y el Castilla, dentro y fuera, no certificaría el salto de categoría del representativo en ese momento, ya que quedarán 21 puntos en juego y la distancia sería de 18. Pero sí se puede hablar del viaje a Mérida como una posible ventana a LaLiga Hypermotion. Ventana o puerta, ya se verá. Porque si el Tenerife sale del estadio Romano José Fouto con un más 18 con el Fortuna –12 de abril, 17:15–, ya podrá celebrar la conquista de su único objetivo. Se parte de la base de que el Celta Fortuna seguirá siendo el segundo del la tabla a esas alturas del curso, que es algo que está por ver. Tiene siete puntos más que el Bilbao Athletic y el Barakaldo, ocho sobre Pontevedra, Ponferradina, Zamora y Castilla… Lo tiene bien.
¿Una opción descabellada?
En definitiva, dar ese salto –de 12 puntos a 18 de distancia– con el equipo situado en el siguiente puesto de la tabla en tan poco tiempo –lo normal es que sea el Celta Fortuna– , parece poco creíble de antemano, entre otras cosas porque la separación más holgada entre estos dos equipos es justo la de ahora –ya había sido de 12, pero sin la diferencia de goles particular definida–. Pero, en el fondo, tampoco es algo tan descabellado. Por poner un supuesto, si el Celta B gana uno de los tres partidos y empata dos y el Tenerife vence en El Prado y repite en el Rodríguez López frente al Cacereño, solo tendrá que ganar en Mérida para garantizarse su regreso a Segunda sin esperar más. O si los gallegos solo sacan adelante uno de sus encuentros o firman tablas en dos o en tres, al Tenerife le bastará con dos triunfos y una igualada en el tramo de las tres próximas jornadas para subir en el José Fouto.
Y ni hablar de un cero del Fortuna en sus duelos con el Bilbao Athletic, Castilla y Arenas. En ese teórico desplome, serían suficientes una victoria y un empate –dependiendo del orden, hasta valdría un tropiezo en la visita al Mérida–.
Pero las dos últimas carambolas incluyen un matiz. Porque el Tenerife tiene la referencia del Celta Fortuna por ser su única competencia, por decir algo, pero para recibir el sello de garantía de las matemáticas también tendría que fijarse en los equipos que vienen por detrás, es decir, Bilbao Athletic, Barakaldo, Pontevedra, Ponferradina, Zamora, Castilla, Lugo, Racing de Ferrol, Mérida y Unionistas, que son los únicos que, en teoría y con los números sobre la mesa, todavía pueden darle caza en función de la clasificación actual, la correspondiente a la vigésima novena fecha. Serían detalles residuales, pequeños cabos sueltos que no ponen en riesgo la llegada a la meta de los tinerfeños.
Los cabos sueltos
Visto de otra manera, la mezcla de resultados menos exigente posible para fijar el ascenso en Mérida, la que coronaría al Tenerife con una victoria, un empate y una derrota –independientemente del orden–, solo tendrá el respaldo de la calculadora si, en ese mismo tramo, Bilbao Athletic y Barakaldo no suman más de cinco puntos, Pontevedra, Ponferradina, Zamora y Castilla no pasan de seis… En resumen, el redondeo definitivo estará sujeto también a lo que hagan los aspirantes a pillar una plaza en el playoff para subir. En realidad, son competidores que están solo en esa pelea y no en la de desbancar al Tenerife del liderato. Incluso el Celta entraría en ese saco.
La cuestión es que la pregunta que se formula (casi) todo el tinerfeñismo de querer saber cuándo se podría producir el ascenso matemático, ya puede recibir las primeras respuestas a modo de previsión. No en El Prado ni el Sábado Santo frente al Cacereño, pero quizás sí en el José Fouto, que es la versión más optimista (seguramente, demasiado) siempre que acompañen otros resultados.
En el otro extremo, el de un final perfecto del Celta Fortuna, el listón quedaría en los 78 puntos, que es a lo máximo que puede aspirar el filial del club vigués. Y para alcanzar esa cifra, el Tenerife necesitará ganar cinco de los nueve partidos que le quedan. O lo que es lo mismo, con esa producción o el equivalente en triunfos y en empates, ya será inalcanzable.











