Más del 62% de las personas con problemas anímicos que han tenido la oportunidad de acceder a programas sociales de tipo deportivo, cultural, de ocio o de contacto con la naturaleza han mejorado. Este es el principal valor que aporta la llamada «prescripción social» en Cataluña. Un programa del Govern que se dedica a buscar actividades colectivas para personas con problemas anímicos y psicológicos relacionados a menudo con la soledad. Este porcentaje de éxito, alcanzado el pasado año, se añade a que 4 de cada 10 mujeres y hombres que han accedido a estas actividades han mejorado su apoyo social en relación con su vida anterior.
El 80% de los problemas vienen de fuera del sistema sanitario pero, perversamente, el 90% de la inversión en salud va a servicios sanitarios
El programa ha beneficiado el pasado año en Cataluña a más de 28 mil personas, (un 70 por ciento de las cuales, mujeres) que acceden al mismo normalmente a través de los ambulatorios. Ahí es donde se activa un mecanismo en el que los profesionales de salud se coordinan con todas las actividades de barrio o de ciudad que pueden ser útiles a la persona con problemas de salud mental. El objetivo es doble: lograr mejoras en estos ciudadanos y tratar de reducir el exceso de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos que se recetan. Solo el pasado año se prescribieron en Cataluña 1,1 millones de personas consumen Diazepam u otros ansiolíticos, según datos oficiales, pero la cifra real es probablemente muy superior.
La contradicción
Estas medidas benefician a personas con diferentes situaciones, como soledad, aislamiento, malestar emocional y problemas de salud mental que incluyen adicciones. Marc Olivella, coordinador del programa de ‘prescripción social’ del Departament de Salut, recuerda que según varios estudios, el 80% de las causas de estos problemas no tienen que ver con cuestiones médicas sino sociales, pero que «el 90% de la inversión en salud se dedica a cuestiones clínicas, no sociales», de ahí que el programa que él coordina busca precisamente «transformar esta inversión».
Olivella destaca que existe numerosa evidencia científica de que estos programas de actividades sociales son útiles para afrontar un problema notable, que es el del aislamiento social, que tiene una influencia comparable a la de otros factores de riesgo como el tabaquismo, el alcohol, la inactividad física o la obesidad.
El objetivo es prevenir antes que tratar los efectos del malestar emocional, y cambiar el concepto, según Olivella, que actualmente «pone en el centro la enfermedad y la etiqueta diagnostica», por otro que se centre en preguntar al paciente en la consulta por sus capacidades, intereses y fortalezas.
Los beneficios
Según los estudios que van evaluando este programa, aparte del beneficio en el bienestar de las personas y su conectividad con otros ciudadanos para suplir la soledad, el programa logra reducir las visitas al ambulatorio de ciudadanos que hacen un uso intensivo de estas visitas -entre otras cosas para intentar socializar-, también reduce el consumo de fármacos y, en definitiva, el gasto sanitario.
Todas estas cuestiones están sujetas a evaluación interno para que el propio programa pueda reivindicarse como herramienta del Govern para mejorar el bienestar ciudadano. Se están llevando a cabo estudios sobre el coste-beneficio de este sistema, para poder ver si se ahorra dinero del sistema sanitario y se pueden redistribuir fondos hacia el Tercer Sector social, «que es proveedor de muchas actividades y asume la carga asistencial que le transferimos desde el sistema de salud».
Más allá de las cifras, la equidad
Para Olivella, la clave del éxito no solo es lograr un 62% de éxito sino «saber qué colectivos mejoran, cuáles dejamos fuera y cómo estamos resolviendo las desigualdades sociales y qué inequidades territoriales existen, porque determinados territorios no funcionan como otros». También considera fundamental la coordinación entre los servicios de salud (sobre todo, los ambulatorios) y las entidades del barrio o la ciudad. «Debe haber una perspectiva interdisciplinar, la voluntad de trabajar juntos a partir de un diagnóstico».
Suscríbete para seguir leyendo
















