El futuro del fútbol valenciano brilla con luz propia. Este domingo la Selección Valenciana Valenta sub-14 se ha erigido campeona de España. Una generación que dos años atrás ya tocó el cielo de Madrid —en categoría sub-12— al vencer en la tanda de penaltis de la final a Euskadi. Esta vez, el reto volvió a ser mayúsculo. Pero no solo en la final, sino también a lo largo de un camino exigente. Un recorrido que ha culminado con la conquista del trofeo en el estadio Nelson Mandela de Torrevieja. Porque en su calidad de anfitrionas, firmaron un desenlace perfecto y la Copa se queda en casa.
Los resultados logaros en la primera fase —derrota por la mínima ante Madrid, victoria agonizante por 3-4 contra Asturias y empate a uno frente Euskadi— permitió a la Valenta depender de sí misma en la gran cita contra la Selección Gallega. La cuarta y última jornada se presentaba decisiva. Valía el empate y se logró. Pero de qué forma. El conjunto que dirige Luis Sánchez abrió el marcador con el lanzamiento desde el punto de penalti de Ivana Guerrero. El júbilo desatado con el tanto de la jugadora del Levante UD quedó neutralizado al filo del descanso: en menos de dos minutos el combinado remontó el partido.
Todo se puso cuesta arriba. Parecía que no había forma de revertir la situación, porque los minutos pasaban y el resultado no cambiaba en el electrónico. Las posibilidades de acceder a las semifinales se esfumaban. Pero llegó el gol. Fue en el tiempo de añadido cuando Ester Medina devolvió la ilusión a La Valenta. La jugadora del Valencia CF golpeó el esférico desde la frontal del área. Lo hizo con todo el alma y se notó. Porque el empate se instauró en el luminoso. La Valenta estaría en las semifinales.
Ester Medina celebra el gol que dio el pase a las semis a La Valenta / FFCV
El pase a la final, una lotería
Pero nadie dijo que fuera fácil. Enfrente estaba ese rival que en la apertura de la primera fase había derrotado a las valencianas por un solitario gol. Enfrente estaba la Comunidad de Madrid. Y lejos de que los fantasmas del pasado reaparecieran en la gran cita, la Selección Valenciana no bajó los brazos. Ni siquiera lo hizo cuando el combinado de las siete estrellas se adelantó en el marcador. Lo intentó por medio de la valencianista Carmen Matas, pero la clave estuvo en el banquillo. Ivana, Sara Rubert y Sofía Ramos entraron en la segunda parte y agitaron el partido.
Las ocasiones de peligro no se hicieron esperar: Ivana se topó con el travesaño y Rubert fue un puñal por el costado derecho. De hecho, la única forma de frenar a la delantera del Villarreal CF era agarrándola de la camiseta. La Valenta siguió acechando a la Selección de Madrid. El gol iba a llegar. Era cuestión de minutos. Y fue cumplida la hora de juego cuando Buendía superó a tres rivales para cederle el esférico a Rubert, quien no se lo pensó y armó el golpeo. La meta madrileña atajó el disparo, pero el rechace cayó en botas de Sofía Ramos que no perdonó.
Con el empate en el luminoso, el partido se marchó a la prórroga y de la misma forma a la tanda de penaltis. Las valencianas fueron las primeras en lanzar, pero el disparo se estrelló en el poste. Todo se iba a decidir en un error. Y el último fallo se lo apuntó la Selección de Madrid. Tras el llegaron los saltos, las celebraciones, las lágrimas de emoción… Porque por primera vez en su historia La Valenta se clasificaba para la final del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas en la categoría sub-14.
Una generación de oro
Cualquiera diría que Cataluña era el rival temible de la competición. Porque el combinado valenciano no le dio opción alguna: manita de goles para coronarse como campeonas de España. El partido tuvo nombre propio: Sara Rubert, que firmó un doblete y repartió dos asistencias. Pero no fue ella, sino Elena Buendía en enfundar el primer balón en la red. La futbolista del Levante UD cogió el balón en el balcón del área y con la diestra limpió las telarañas de la portería defendida por la guardameta catalana. Después el testigo goleador lo tomó la jugadora del submarino amarillo, que no dio el balón por perdido, lo peleó, se lo quedó y para dentro.
También participó en el tercer tanto después de la reanudación tras el descanso. Esta vez, fue a través de una asistencia. En un tres contra dos en ataque, Rubert le sirvió un pase perfecto a Carmen Matas: zurdazo que golpeó en el palo derecho de la portería rival y que acabó en las mallas. Un golazo más para la Valenciana. Pero todavía quedaba magia en las botas de las futbolistas. La del Villarreal buscó —y encontró— su doblete al dejar en el suelo a una rival y hacer lo que mejor se le da. Marcar. Poco después, Švandová se sumó al festín de goles con un golpeo sensacional.
Con el pitido final, la emoción salió a borbotones. Lo habían logrado. Habían inscrito su nombre en la historia de la Selección Valenciana. Y hay motivos más que suficientes para demostrar que el fútbol valenciano está ante una generación de oro. Porque bastaron echar la vista atrás y comprobar que once jugadoras ya se erigieron campeonas con la sub-12: Imilce, Buendía, Amalia, Claudia, Rubert, elena Martínez, Excel Moussa, María López, Carmen Matas, Ester Medina y Adriana.

Las jugadoras de la Selección se abrazan tras la consecución del título / FFCV











