La jugada ya había nacido de cara con un excelente golpeo en largo de Esteban Andrada, que luego hizo peor lo que debe ser prioridad para un portero. La acción mejoró con la secuencia del control de Aguirregabiria, el pase filtrado de Rober, el desmarque de Hugo Pinilla y su servicio al corazón del área, donde los buenos delanteros siempre están donde tienen que estar. Por allí apareció Dani Gómez: con un toque de gran calidad salvó todas las resistencias y embocó el 0-1 en La Coruña.
Hacía solo una semana que el atacante madrileño había puesto su firma a la importante victoria contra el Almería, la segunda consecutiva de la era de David Navarro después de la de Cádiz, con otro tanto distintivo y que describe perfectamente de qué es capaz: desde uno de los balcones del área empaló un disparo técnicamente perfecto, curvado, a buena altura, que supuso el 2-0. Dani Gómez se quitó la camiseta como gesto liberador de toda la rabia acumulada y lo celebró a lo grande consigo mismo, con sus compañeros y con la afición.
Con esos dos, el delantero suma seis goles esta temporada en Liga, los primeros al inicio del campeonato cuando contaba con la total confianza del por entonces entrenador, Gabi Fernández. Le marcó al Castellón y al Valladolid, un punto para el Real Zaragoza en cada jornada. Luego también en Málaga y en Andorra.
Dani Gómez, a la izquierda en la piña de jugadores celebrando el 1-0 del Real Zaragoza al Almería. / JAIME GALINDO
El de Dani Gómez es un caso muy paradigmático de lo disparatada que ha sido la gestión de la temporada del Real Zaragoza. Estamos ante un delantero de nivel notable para Segunda División, con capacidad para anotar con regularidad y con más virtudes en su cuenta: mucha movilidad, regate, trabajo constante, capacidad combinativa.
Sorprendentemente, el Real Zaragoza ha malgastado un activo importante durante muchos meses. Desde mitad de octubre hasta mitad de febrero, Dani Gómez no fue titular en ningún partido de Liga a pesar de que el equipo no conseguía marcar y tenía en el déficit realizador uno de sus grandes males de esta temporada. Son icónicas sus imágenes calentando en la banda junto con Bazdar, que sí se fue cedido al Jagiellonia de Polonia. Para Rubén Sellés fue un jugador totalmente secundario, al que incluso su entorno estuvo buscando una salida en el mercado de invierno.
La llegada de David Navarro al banquillo le ha resituado en su lugar natural en el contexto en el que está: es un jugador titular en este Real Zaragoza. Está haciendo goles otra vez, y rondando alguno más gracias a acciones de mérito. La absurda y desatinada gestión de Dani Gómez también le ha hecho daño al equipo este año. De aquí a finales de mayo, el entrenador debe exprimir todas sus virtudes.














