La AIE advierte que esta crisis del petróleo es peor que las de 1973 y 1979

El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, considera que la crisis energética internacional es «muy grave» y que «ningún país» será inmune a las consecuencias de los actos de Estados Unidos, Israel e Irán en Oriente Próximo, por lo que ha abogado por un «esfuerzo global» para contener sus efectos, «desde el Gobierno chino hasta el de Estados Unidos, Oriente Próximo, Australia y Europa». Además, no ha descartado liberar nuevas reservas de crudo si la situación lo requiriese.

«La economía global se enfrenta hoy a una amenaza muy, muy importante, y espero sinceramente que este problema se resuelva lo antes posible», ha afirmado Birol en un acto celebrado en el Club Nacional de la Prensa de Canberra.

Para el director de la AIE, ha asegurado que esta crisis energética supera tanto los shocks petroleros de 1973 y 1979 como las escaseces de gas derivadas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. «Esta crisis, tal como están las cosas, equivale ahora a dos crisis del petróleo y un colapso del gas, todo junto», ha destacado.

Y es que, según Birol, «hoy se han perdido 11 millones de barriles por día, más que durante las dos mayores crisis del petróleo juntas». También ha indicado que el suministro de gas natural licuado (GNL) se ha reducido en unos 140.000 millones de metros cúbicos, en comparación con un déficit de 75.000 millones de metros cúbicos tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Además, al menos 40 instalaciones energéticas en nueve países han sufrido graves daños en el conflicto.

Birol ha indicado que la «solución más importante» es la reapertura del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula una quinta parte del suministro mundial de crudo y gas y que lleva parcial o totalmente cerrada desde el inicio de las hostilidades. «La magnitud del problema no fue bien comprendida por los responsables de la toma de decisiones en todo el mundo», ha indicado el director de la AIE.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dio este fin de semana un ultimátum de 48 horas para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte global de petróleo. El plazo expira este lunes por la noche en Washington y, en caso de no cumplirse, Estados Unidos ha advertido de posibles nuevos ataques contra instalaciones eléctricas iraníes.

Por su parte, Irán ha endurecido su respuesta. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha advertido de que las instituciones financieras vinculadas a Estados Unidos que posean deuda pública estadounidense serán consideradas objetivos legítimos, junto a las bases militares. «Los bonos del Tesoro de EEUU están empapados en sangre iraní. Comprarlos es comprar un ataque contra sus sedes y activos», afirmó.

En este contexto, Birol ha indicado que está consultando con Gobiernos de Asia y Europa una potencial liberación de más reservas de petróleo «si fuera necesario». «Si es necesario, por supuesto lo haremos. Analizamos las condiciones, examinaremos, evaluaremos los mercados y hablaremos con nuestros países miembros», ha indicado.

Cabe recordar que los países miembros de la AIE acordaron el 11 de marzo liberar un récord de 400 millones de barriles de petróleo de reservas estratégicas para combatir el aumento de los precios mundiales del crudo. La retirada representó el 20% de las existencias totales.

«Una liberación de reservas ayudará a tranquilizar a los mercados, pero esta no es la solución. Solo ayudará a reducir el impacto en la economía», ha advertido Birol.

Con todo, las liberaciones de reservas son solo una parte de lo que la AIE podría hacer, ha indicado Birol. Las medidas propuestas por la AIE, como reducir los límites de velocidad o fomentar el teletrabajo, ayudaron a reducir el consumo de energía cuando se aplicaron en Europa en 2022, pero cada país deberá decidir cómo implementar mejor el ahorro de combustible, ha apuntado el director de la Agencia.

Fuente