En el fútbol también se pueden producir derrotas inexplicables o causadas por múltiples motivos, lo que los exentrenadores y exjugadores consultados por este diario coinciden en calificar de «accidente». Como lo ocurrido el pasado domingo en Balaídos ante el Alavés: un accidente tan poco habitual que solamente en nueve ocasiones se ha producido una remontada semejante en la Liga.
El Celta había alcanzado un 3-0 antes del inicio del descuento de la primera parte, pero el equipo vitoriano redujo diferencias antes del descanso y en la reanudación volteó el resultado para llevarse una victoria tan inusual que la última vez que sucedió algo parecido fue hace dos décadas en un Athletic Club-Osasuna (4-3). Aunque el anterior descalabro de la misma magnitud que el del Celta como local se remonta al curso 1997-98: ganaba el Barça al Valencia en el Camp Nou por 3-0 y acabó cediendo los tres puntos a los de Mestalla, según datos difundidos por Pedro Martín.
Moncho Carnero no recuerda nada igual a lo del domingo pasado en Balaídos a lo largo de su extensa carrera como futbolista -jugó también en el Alavés tras formarse en el Celta- y como segundo técnico del equipo celeste durante las primeras etapas en las que brillaron los célticos en Europa. Habla Carnero del exceso de confianza («creían tener el partido resuelto y pecaron de insuficiencia»).
Pichi Lucas, goleador céltico de los 80, califica lo ocurrido como «accidente» y «desconexión» del equipo de Giráldez en una segunda parte que fue barrido del campo por un rival que con la derrota estaba en puestos de descenso y ahora respira aliviado al mantener tres puntos de ventaja sobre el antepenúltimo clasificado.
Jorge Otero, lateral internacional en los años 90, lo ve como un «golpe de realidad» para un Celta que dio por resuelto el compromiso contra el conjunto babazorro antes de tiempo, cuando hizo el tercer gol. Por su parte, Dani Abalo, atacante céltico entre la primera y la segunda década de este siglo, achaca el accidente a la «relajación» en la que cayó el equipo vigués en la segunda mitad al pensar que tenía el partido resuelto.
Los cuatro, sin embargo, coinciden en resaltar la gran temporada de los célticos (sextos en la Liga y cuartofinalistas en Europa), por lo que le restan importancia a lo sucedido en el último duelo en Balaídos.
Cuenta Carnero por experiencia que los torneos europeos «despistan» a menudo a los jugadores cuando sin apenas tiempo de descanso tienen que afrontar la Liga tras un buen resultado en la competición continental. En este caso, el Celta se presentaba ante el Alavés después de firmar una gran actuación en Lyon (0-2) ante el mejor equipo de la Liga Europa en la liguilla de clasificación. «Después de un buen primer tiempo se creyeron que tenían solucionado el partido. Pero no estoy preocupado porque ha sido un partido que sale mal. El equipo tiene una situación envidiable», sostiene el exentrenador.
«Sorprende el resultado por la trayectoria del Celta», apunta Pichi Lucas, que trata de buscar argumentos a esta derrota y apunta a la posibilidad de que en el equipo de Giráldez se produjese una «desconexión total» tras el 3-0 a favor. «Es un accidente, una anécdota porque el Celta es un equipo fiable, que no se desconecta nunca. Por un día que flaquee no tenemos que ser alarmistas, no hay que darle importancia», proclama.
El celtismo no estaba acostumbrado, desde la llegada de Giráldez al banquillo del primer equipo, a tropiezos semejantes, a un resultado tan impactante como el que protagonizó en 1940 en su visita al Atlético Aviación en Madrid. Entonces, los célticos se adelantaron por 0-3 e incluso alcanzaron un 1-4 tras el descanso, pero el actual Atlético de Madrid volteó el resultado (5-4). Era la primera gran remontada de la Liga.
«He vivido remontadas, pero no con esa sensación de ser tan superior al rival en la primera parte y caerte de esa manera a continuación», señala Otero. «Fue un cambio drástico, difícil de explicar», apunta quien se formó en el Celta antes de pasar por las filas de Valencia, Betis Atlético de Madrid y Elche. «Es un aprendizaje para un equipo joven que tiene que acostumbrarse a estas situaciones. Es un golpe de realidad. Le va a venir bien al equipo para saber que lo que ha hecho antes no vale para nada», añade Otero.
«Son cosas que pasan en el fútbol, pero hay que quedarse con la primera parte que hizo el equipo», comenta Abalo, testigo directo de este «accidente». «No debería pasar, pero puede pasar», subraya el exfutbolista de la quinta de Iago Aspas y que disputó competiciones europeas con el Ludogorest. «El Celta protagonizó una de las mejores primeras partes de todo el año, se torció un poco antes del descanso, volvió un poco relajado y eso se paga». Quita hierro el arousano al tropiezo, que mantiene al Celta en la sexta plaza, a tres puntos del quinto. «Poco se le pude decir a este equipo, es un accidente», coincide Abalo al hablar de una derrota tras una remontada histórica.














