Ha sido uno de los temas estrella del congreso anual de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) que acaba de celebrarse en Madrid: la irrupción de la oculómica, una disciplina que está revolucionando la forma en que entendemos la relación entre los ojos y la salud general. Lo explica a El Periódico el doctor Javier Zarranz-Ventura, miembro de la sociedad científica, profesor asociado de Oftalmología en la Universitat de Barcelona y consultor en el Hospital Clínic. Su avance, señala, no solo mejorará la práctica oftalmológica, sino que también tendrá impacto socioeconómico y sanitario en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades tan prevalentes como las cardiovasculares y las neurodegenerativas.
El término oculómica combina las palabras ‘óculo’ (relacionado con el ojo) y ‘ómica’ (estudio integral de datos biológicos). «Se acuñó hace apenas seis años. Es una disciplina nueva que pone nombre a algo que es establecer asociaciones entre lo que vemos en el ojo (a través de las imágenes retinianas) y lo que pasa en el resto del cuerpo. Es utilizar el ojo como una ventana a la salud», explica el oftalmólogo, exvocal por Catalunya en la junta directiva de la SERV.
Los oftalmólogos ya conocían signos en la retina que les podían indicar si un paciente tenía algo a nivel sistémico pero, ahora, pueden ir un paso más allá. «Antes teníamos solo fotografías de fondo de ojo, ahora tenemos escáneres de retina, con tres tipos de imagen más ampliados«.
Función renal
En el Hospital Clínic, el grupo liderado por el doctor Zarranz-Ventura –en el que también participa la Universitat de Barcelona y la Universidad Politécnica de Catalunya– estudia cómo parámetros como la hemoglobina glicada o la función renal se reflejan en las imágenes retinianas de pacientes con diabetes tipo 1. Esta posibilidad de detectar enfermedades cardiovasculares de manera no invasiva, rápida y accesible podría tener un gran impacto en la salud pública, ya que muchas personas acuden antes a una revisión oftalmológica que a un control cardiovascular.
Otra gran línea de investigación en oculómica se centra en las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis múltiple. Debido al origen embriológico común entre el ojo y la corteza cerebral, explica su grupo, los cambios en el sistema nervioso pueden reflejarse en la retina. Utilizando la tomografía de coherencia óptica (OCT), se han detectado alteraciones en la capa de fibras nerviosas que se correlacionan con el deterioro cognitivo en pacientes con alzhéimer.
Banco de imágenes
En Reino Unido un proyecto desarrollado en el Moorfields Eye Hospital de Londres ha analizado más de 2 millones de imágenes retinianas vinculadas a datos clínicos de 250.000 personas. Los resultados muestran que en pacientes que más tarde desarrollaron párkinson, ya existía una reducción de las capas retinianas años antes de los síntomas clínicos. Estos hallazgos no constituyen un método diagnóstico todavía, aclara el especialista, pero abren la puerta a la detección precoz de enfermedades neurodegenerativas mediante análisis oculares rutinarios.
Una de las aplicaciones más prometedoras es esa detección del riesgo cardiovascular. Desde 1939, se sabe que los cambios microvasculares en la retina reflejan alteraciones en el corazón o los riñones. Gracias a la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo (deep learning), es posible analizar automáticamente estos cambios mediante ‘softwares‘, que estudian la forma y el calibre de los vasos retinianos.
Incluso, proyectos de Google Brain han demostrado que una simple fotografía del fondo de ojo puede predecir factores de riesgo como la edad, el sexo, la presión arterial o el tabaquismo. La integración de la inteligencia artificial, el ‘big data’ y las imágenes multimodales promete mejorar la rapidez con la que se analizan los biomarcadores oculares.
Hallazgos sorprendentes
«Se ha estado trabajando mucho a partir de los distintos repositorios de imágenes con grandes bases de datos para ver qué asociaciones podía haber. Había hallazgos que eran muy sorprendentes. Parece ciencia ficción, pero tiene resultados extraordinarios», señala el médico.
El doctor Javier Zarranz-Ventura / CEDIDA
«Esto es importante porque, en enfermedades cardiovasculares, muchas de las pruebas que utilizamos para ver riesgos altos de pacientes -ecografías de carótidas, resonancias magnéticas o analíticas de sangre- con estas nuevas técnicas se pueden hacer asociaciones y medir parámetros de forma no invasiva con una foto. Tiene un potencial enorme para sustituir muchos procesos por una toma de una imagen que es no invasiva. Eso, por un lado, y nos permite, por ejemplo, ver riesgos de ictus, de infartos de miocardio o en patologías vasculares como la diabetes».
En Barcelona, la línea de investigación del Clínic es «muy fuerte. Con una retinografía o con un escáner de retina podemos identificar si el paciente tiene riesgo cardiovascular alto o bajo, si tiene el azúcar bien controlado, si tiene retinopatía diabética o no. El siguiente paso, que es lo interesante de verdad, es que ahora estamos prediciendo qué va a pasar a futuro con imágenes sacadas hace años«. «El otro melón grande» de la oculómica, insiste, son las enfermedades neurológicas.
Práctica clínica
¿Cómo se llevará a la práctica clínica?. «Hay dos áreas: una en la gran comunidad, para detectar de forma precoz, y otra, en grupos de especial riesgo. Por ejemplo, gente que tiene familiares con demencias, pues que quieran saber su riesgo de progresar», explica el doctor Zarranz-Ventura sobre la nueva disciplina.
Será un trabajo conjunto entre oftalmólogos, neurólogos, cardiólogos o de Atención Primaria. «Es un ejemplo de equipos multidisciplinarios donde el oftalmólogo tiene que tener un papel gordo porque al final sí que es el que más sabe de las pruebas que se hacen, de las comorbilidades que puede haber, de en qué casos se puede y no se puede aplicar esto», concluye.
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