‘brótox’ o mandíbula de diamante

Durante años, la consulta masculina en medicina estética fue casi un gesto de ‘segunda mano’: hombres que llegaban empujados por su pareja, con cierta prevención y la sensación de estar entrando en un territorio ajeno. Eso, según la doctora Beatriz Beltrán, ya ha cambiado. «Últimamente se dan cuenta de que esto también empieza a ser una herramienta básica para su vida», explica. En su clínica del paseo de Gràcia de Barcelona ve sobre todo a hombres a partir de los 40 que no buscan «ni ser más guapos ni más jóvenes», sino corregir ese desgaste que endurece el rostro y apaga la expresión. «Lo que quieren es suavizar esos rasgos que cambian la expresión facial», resume.

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