La escalada entre Estados Unidos e Irán suma este domingo un nuevo episodio de máxima tensión con un aviso que vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro del tablero internacional. La Guardia Revolucionaria iraní ha advertido de que bloqueará completamente ese paso marítimo si Washington ejecuta su amenaza de atacar infraestructuras eléctricas iraníes, una respuesta que ampliaría el conflicto hacia el terreno energético y afectaría de forma directa a uno de los principales corredores de exportación de petróleo del mundo.
La advertencia llega después de que Donald Trump endureciera su discurso y concediera a Teherán un plazo de 48 horas para restablecer plenamente la circulación en la zona. El presidente estadounidense ha situado como posible objetivo militar las centrales eléctricas iraníes si no se produce una rectificación inmediata sobre el tránsito marítimo.
La reacción iraní fue difundida a través de un comunicado oficial de la Guardia Revolucionaria recogido por la radiotelevisión pública IRIB. En él, el cuerpo militar más poderoso de la República Islámica asegura que cualquier ataque sobre su sistema eléctrico desencadenará medidas punitivas inmediatas. La primera de ellas sería el cierre total del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita una parte sustancial del petróleo comercializado globalmente y cuya estabilidad condiciona de forma directa los mercados internacionales.
Irán sostiene que ese bloqueo se mantendría hasta que sus centrales eléctricas afectadas volvieran a estar plenamente reconstruidas. La formulación utilizada por Teherán supone uno de los mensajes más duros emitidos en las últimas semanas sobre este corredor marítimo, históricamente sensible en cualquier crisis regional. Desde hace años, Ormuz es considerado uno de los puntos de mayor vulnerabilidad geopolítica del planeta: cualquier alteración en su tráfico repercute inmediatamente en el precio del crudo, en las rutas marítimas internacionales y en los sistemas de suministro energético de numerosos países.
Cuatro represalias sobre la mesa
El comunicado iraní no se limita al estrecho marítimo. La Guardia Revolucionaria detalla además otras tres medidas de represalia en caso de ofensiva estadounidense. La segunda línea de respuesta contempla ataques generalizados contra infraestructuras energéticas, eléctricas y tecnológicas vinculadas a Israel, país al que Teherán continúa situando como uno de los actores centrales de la actual confrontación regional. La tercera medida apunta directamente a empresas equivalentes en países vecinos que mantengan participación estadounidense. La cuarta amplía todavía más el radio de amenaza: cualquier central eléctrica situada en países de la región que alojen bases militares de Estados Unidos pasaría a ser considerada objetivo legítimo.
Ese planteamiento afecta de forma potencial a infraestructuras situadas en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin o Catar, donde la presencia militar norteamericana forma parte del equilibrio defensivo regional desde hace décadas. La Guardia Revolucionaria acompaña esa enumeración con un lenguaje de movilización total y asegura que sus unidades están preparadas para una ofensiva prolongada contra intereses económicos estadounidenses en Asia occidental.
El mapa iraní de objetivos energéticos
Horas después del comunicado oficial, la agencia semioficial iraní Mehr reforzó el mensaje difundiendo un mapa regional con varias infraestructuras energéticas marcadas como posibles objetivos. La imagen iba acompañada de una frase de fuerte carga simbólica: “Despedíos de la electricidad”.
Entre las instalaciones señaladas figura una gran central eléctrica en Al Jobar, en Arabia Saudí, con capacidad de producción de 4.000 megavatios. También aparece Ras Tanura, uno de los complejos petroleros más relevantes del país saudí y uno de los nodos energéticos de referencia mundial. En Emiratos Árabes Unidos se identifican el complejo energético y de desalinización de Jebel Alí y el parque solar Mohamed bin Rashid, uno de los mayores proyectos de energía solar del Golfo.
Kuwait también aparece en ese mapa con la central de Al Zur, clave para su red energética y petrolera. La difusión de esos objetivos no constituye por sí misma una orden operativa, pero sí se interpreta como una señal calculada dentro del marco de presión política y psicológica que Teherán mantiene desde el inicio de esta fase del conflicto.
El ultimátum de Trump endurece la crisis
La advertencia iraní responde directamente al ultimátum formulado por Donald Trump, que ha recuperado un tono de máxima presión en plena crisis regional. Washington exige la reapertura plena del tráfico en Ormuz y vincula ese movimiento a la suspensión de cualquier ataque sobre infraestructuras energéticas iraníes.
La elección de las centrales eléctricas como posible blanco tiene una lectura estratégica clara: afectar la red eléctrica implica dañar capacidad industrial, logística y administrativa sin dirigirse de forma inmediata contra instalaciones nucleares o grandes bases militares. En la práctica, un golpe de ese tipo tendría consecuencias inmediatas sobre el funcionamiento urbano y económico del país.














