Para Veolia, el acceso al agua es un derecho universal que debe protegerse frente a cualquier situación de vulnerabilidad. En 2012, la compañía fue pionera al implantar fondos y tarifas sociales antes de que la legislación lo exigiera, con el objetivo de evitar que ningún hogar quedara excluido del suministro por razones económicas.
Su plan de acción social se articula en tres ejes: generación de oportunidades educativas, mejora de la ocupabilidad y creación de comunidades sostenibles.
En 2020, junto a Cruz Roja, puso en marcha el programa OLA, concebido como un modelo replicable en distintos territorios. Este programa ofrece itinerarios personalizados de empoderamiento e inserción laboral, apoyándose en cinco pilares: cobertura de necesidades básicas familiares, acompañamiento emocional y psicosocial, servicios personalizados de empleabilidad, coordinación municipal y evaluación de impacto. En 2025, el 82% de las personas participantes fueron mujeres, un dato que conecta directamente con el enfoque de igualdad que promueve este Día Mundial del Agua.
Además, los Pactos Sociales impulsados por la compañía crean espacios de gobernanza participativa con agentes sociales, económicos e instituciones locales para adaptar soluciones a cada territorio. Municipios como Huelva, Palencia o Murcia ya trabajan bajo este modelo.














