Se despide de la Brigada Canarias XVI, ¿cómo valora la experiencia?
Ascender a oficial general del Ejército de Tierra es un reconocimiento a una trayectoria vital y militar reservado a unos pocos, pero el mando de la Brigada constituye un privilegio añadido que yo he ejercido durante casi tres años. Es la culminación de una vida dedicada a la milicia con permanente mando de tropas que considero, además, no solo como una experiencia profesional extraordinaria sino como una experiencia vital que a nivel humano y personal ha tenido un retorno muy reconfortante.
¿Tienen las tropas en Canarias algo especial respecto a las del resto del Estado?
Las tropas de la Brigada Canarias XVI tienen varias singularidades. La primera es el alto porcentaje de personal con relación directa con las Islas, bien por nacimiento o por su pareja, además de la estrecha vinculación y apego que sienten por su tierra. La segunda, también única entre las demás brigadas, es la permanente disposición para las operaciones permanentes de presencia, vigilancia, disuasión y defensa que se desarrollan bajo el Mando Operativo Terrestre en todas las islas. Y cuando digo todas, incluyo aquellas donde no tenemos bases o acuartelamientos: las occidentales de La Gomera, La Palma y El Hierro, y también Lanzarote y La Graciosa.
La misión internacional más reciente que lideró fue en el Líbano con los cascos azules. ¿Qué es lo más complicado de este tipo de misiones?
Sin duda alguna mantener una estricta neutralidad entre todas las partes. Inicialmente, entre Israel y el Líbano, a pesar de estar desplegados exclusivamente en territorio libanés. Lo cual es un doble inconveniente. Por un lado, Israel lo utiliza como una excusa para acusarnos de favorecer los intereses libaneses. Por otro lado, este despliegue nos obliga a relacionarnos con las autoridades libanesas, civiles y militares, pero también las distintas comunidades religiosas. Todo ello obliga a complejos equilibrios para satisfacer las necesidades de todos, mostrar ecuanimidad y repartir la ayuda de forma imparcial.
¿Cree realmente que este tipo de misiones sirven para mantener la paz internacional?
Estas misiones no garantizan de manera infalible que haya paz, pero lo indudable es que, en su ausencia, las condiciones de seguridad estarían completamente ausentes o muy degradadas, provocando la imposibilidad de desarrollo y convivencia entre países y comunidades. España, como país con vocación de proyección de estabilidad y seguridad dentro de la comunidad internacional, y como contribuyente a la paz, participa en estas misiones, que, por otro lado, están contempladas y establecidas dentro de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional.
¿La sociedad del Líbano recibe bien la presencia de los cascos azules en las zonas de conflicto?
El grado de aceptación de las fuerzas de NNUU es muy alto, puesto que aparte de contribuir a la estabilidad, también canalizamos y aseguramos el flujo de la ayuda humanitaria que llega por canales internaciones y nacionales. Además, el impacto económico en la zona derivado de la vida y mantenimiento de la base española Miguel de Cervantes es considerable, y reconocido por todas las comunidades presentes, independientemente de su credo o afiliación.
¿Es el Líbano el lugar más peligroso en el que ha estado?
No, el peligro de esta misión se derivaba, principalmente, de las acciones unilaterales de las Fuerzas de Defensa Israelíes sobre territorio libanés, especialmente en las cercanías de la línea de separación del conflicto, conocida como Blue Line. Las circunstancias actuales han cambiado, evidentemente, por el conflicto en curso, pero no tengo información actualizada. He estado en otros escenarios con una amenaza mayor sobre nuestras fuerzas desplegadas, como Afganistán, en la misión de estabilización de la OTAN, pero hace ya casi 20 años.
En un contexto internacional como el actual. ¿Cree que España tiene un ejército a la altura?
De mi amplia experiencia en misiones internacionales, en el ámbito de OTAN, UE y NNUU la afirmación no puede ser más categórica. Estamos muy por encima de la media en profesionalidad y competencia de nuestros mandos, pero sobre todo por la entrega, compromiso y empatía de la que hacen gala nuestros soldados. Estas últimas cualidades son innatas, e inalcanzables para ejércitos de nuestro entorno, con una idiosincrasia muy diferente a la española. Nosotros, por carácter y tradición histórica, siempre hemos ejercido un esfuerzo integrador, allí donde desplegamos.
¿Considera que la sociedad civil canaria valora adecuadamente la labor de las fuerzas militares españolas?
Cada vez más, especialmente desde los últimos años que hemos empezado a desarrollar las actividades de presencia y vigilancia dentro del Mando Operativo Terrestre, ejercido por el Mando de Canarias del Ejército de Tierra. La sociedad se ha acostumbrado a ver militares de uniforme, a sus patrullas e interacción con los civiles, en el nivel particular pero también en el institucional.
Asume ahora el puesto de general de división del Cuerpo General del Ejército de Tierra. ¿Qué objetivo le gustaría conseguir en esta nueva etapa?
Este ascenso no es exclusivamente un éxito personal, sino que es el éxito de la Brigada Canarias XVI. El mando de esta unidad de combate integral en el ámbito insular es un desafío, pero también una oportunidad para demostrar que somos capaces de hacer lo mismo que las brigadas peninsulares, a pesar de las dificultades impuestas por nuestro despliegue. Ha sido un honor que me ha dejado una profunda huella y una inmensa satisfacción. En lo que me reste de carrera militar quiero seguir manteniendo la misma ilusión y el entusiasmo que he mantenido en toda mi trayectoria.
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