Desde que ‘La Manada’ atacó a chica de 18 años en los Sanfermines de hace 10 años, no han dejado de salir a la luz violaciones grupales que recuerdan a la cometida por los cinco sevillanos en Pamplona y emulan escenas propias del porno, muchas de ellas protagonizadas por menores. Ejemplo de ello es la agresión en los baños del centro comercial Màgic de Barcelona contra una niña de 11 años y la que se cometió en Burjassot (Valencia) contra dos menores de 12 años.
La jurista y criminóloga Elena Espinosa Gómez ha analizado el grave fenómeno de las «minimanadas», en referencia a la violencia sexual grupal en la que participan menores y ha llegado a conclusiones preocupantes: en el 80% de los casos ha habido planificación y la edad media de los agresores es de 15,7 años, con una destacada presencia de niños de 14 años o menos en uno de cada cinco casos (el 22%).
Las víctimas son adolescentes, con una edad media de 14 años, pero también ha habido violaciones grupales a niñas de 6 o 9
A su vez, las víctimas son también adolescentes, con una edad media de 14 años, aunque también ha habido violaciones grupales a niñas de 6 o 9 años, según reflejan 25 sentencias sobre este tipo de agresiones sexuales de los últimos 20 años que Gómez destripa y analiza en el libro ‘Un delito compartido: La violencia sexual grupal perpetrada por menores’. Una de las cosas más sorprendentes del análisis, según explica la autora a EL PERIÓDICO, es que «en las últimas dos décadas apenas hay diferencias sobre el modo de actuación, salvo que ahora lo graban y a veces lo difunden, lo que demuestra su falta de remordimientos y que lo ven como un triunfo».
El número de agresores es muy variable, pero la mayoría son grupos pequeños (con tres violadores), aunque hay casos con un número elevado. En este sentido, los datos indican que, cuanto más numeroso es el grupo, más posibilidad de presencia de menores. Además, se trata de agresiones con mucha violencia, donde frecuentemente se abandona a la víctima en lugares aislados o se emplea incluso armas. «Se animan los unos a los otros, lo disfrutan y parece que cuanto más se humille a la víctima, resulta más gracioso», indica Espinosa, que ha analizado, desde una perspectiva criminóloga, los factores que influyen en estos delitos tan crueles, como el aprendizaje por observación e interacción social, el refuerzo y la imitación.
Se animan los unos a los otros, lo disfrutan y parece que cuanto más se humille a la víctima, resulta más gracioso
El líder y el porno
Asimismo, los agresores tienden a culpabilizar a la víctima, justificar sus actos y casi siempre hay un líder, cuya «influencia es crucial», dado que a menudo es quien inicia la agresión y modela la conducta del resto. Asimismo, la agresión está influenciada por los roles de género y la masculinidad tóxica asociada al dominio y control, así como por la pornografía porque, en situaciones de escasez de educación sexual y afectiva en los entornos educativos o familiares, «se convierte en la escuela de muchos adolescentes».
Las violaciones en ‘manada’ han ido a más en los últimos años, dado que han aumentado un 18% desde el 2018 y uno de cada tres agresores es menor, según los datos del Ministerio de Interior. Afortunadamente, en los dos últimos ejercicios el crecimiento se ha ralentizado, al descender de 632 violaciones grupales en 2022 (récord de la serie) a 552 en un 2024, el último dato disponible. Las estadísticas del Gobierno muestran que el fenómeno va ligado al fuerte incremento de los delitos sexuales, que han crecido un 66% desde el 2018.
La policía y los expertos indican que el aumento responde a la combinación de una mayor concienciación social, que fomenta las denuncias, con cambios legislativos que tipifican como delito conductas antes no sancionadas y con un incremento real de las agresiones, sobre todo perpetradas por jóvenes y con el uso de nuevas tecnologías. De hecho, la violencia sexual protagonizada por menores ha crecido un 50% de 2019 a 2024, especialmente entre los menores de 14 años, donde los delitos se han duplicado, al pasar de 142 a 303 (de 2019 a 2024), lo que supone la mayor incidencia en menores y el mayor crecimiento por edades.
Menores de 14
El problema es que los menores de 14 años no son imputables, lo que «refuerza la percepción de un vacío de respuesta penal que genera frustración social y sensación de desprotección», según Espinosa. De hecho, han crecido un 45% los procedimientos archivados por imputabilidad de 2022 a 2023. En cualquier caso, la jurista no es partidaria de rebajar la edad de responsabilidad penal porque, en su opinión, esta medida no «disminuirá el número de delitos sexuales». Sin embargo, sí está a favor de que exista un «protocolo claro» y homologado de actuación en toda España, dado que estos menores pasan a depender de los servicios sociales o de las direcciones de infancia de cada comunidad autónoma, que según la ley deben valorar su situación y adoptar las medidas que consideren oportunas.
En su opinión, sin embargo, debería establecerse un «protocolo más claro» y que en todos los casos los agresores inimputables estén obligados a realizar cursos de reeducación sobre igualdad de género y relaciones afectivas, para evitar que reincidan y que la violencia se convierta en su patrón habitual de actuación.
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