Donald Trump sorprendió a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, este jueves en la Casa Blanca al comparar los ataques de EEUU contra Irán con el bombardeo japonés de Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial. La referencia en tono jocoso del episodio más traumático sirvió al mandatario estadounidense para defender la ofensiva sobre Teherán durante una reunión en la Casa Blanca con Takaichi.
Trump respondió así cuando un periodista le preguntó por qué no había informado a sus aliados de sus planes militares. «No se lo dijimos a nadie porque queríamos sorpresa. ¿Quién sabe más de sorpresa que Japón? ¿Por qué no me contasteis lo de Pearl Harbor?», afirmó el mandatario en el Despacho Oval.
La reacción de Takaichi fue inmediata pero se mantuvo en silencio. La dirigente japonesa abrió mucho los ojos y se movió en su silla mientras escuchaba, a través de un intérprete, la alusión de Trump a uno de los episodios más traumáticos de la historia entre ambos países.
Una referencia delicada
El ataque de Japón contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái el 7 de diciembre de 1941 causó la muerte de 2.390 estadounidenses y, como consecuencia, Estados Unidos declaró la guerra a Japón al día siguiente.
El presidente Franklin D. Roosevelt definió entonces la fecha como «un día que vivirá en la infamia». La guerra terminaría después de que Estados Unidos lanzara bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, hasta ahora los únicos ataques nucleares empleados en un conflicto bélico.
La memoria de la Segunda Guerra Mundial sigue siendo un asunto sensible en Japón, un país que durante décadas se ha esforzado por estrechar su alianza con EEUU y ha intentado dejar atrás el recuerdo del conflicto. Takaichi, además, ha sido vinculada en el pasado a posiciones nacionalistas y ha sostenido que Japón libró una guerra defensiva y que se ha disculpado en exceso ante otros países asiáticos.
El presidente de EEUU, Donald Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en el Despacho Oval. / Europa Press/Aaron Schwartz
Defensa del ataque a Irán
Sin embargo, en el imaginario de Trump, la comparación sirvió para justificar por qué ni EEUU ni Israel avisaron previamente a sus aliados antes de atacar Irán el pasado 28 de febrero. En su respuesta, insistió en que el objetivo era mantener el factor sorpresa antes de la operación militar.
Durante la escena, Takaichi no respondió a las palabras del presidente estadounidense. En las imágenes emitidas en directo, la dirigente pareció contener un leve suspiro mientras cambiaba de postura, en una sala abarrotada de periodistas japoneses y estadounidenses, donde también se llegó a escuchar al menos un gesto audible de incomodidad entre los allí presentes.
El presidente estadounidense ha defendido el ataque a Irán asegurando que Teherán estaba a punto de conseguir un arma nuclear, una afirmación que no cuenta con el respaldo del organismo de control nuclear de la ONU ni de la mayoría de los observadores. Trump también ha pedido a los iraníes que derroquen a su régimen clerical, aunque sin llegar a fijar formalmente un cambio de régimen como objetivo oficial.
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