Óscar Puente y Málaga, una historia de amor

El ministro Puente necesita cariño y no se lo podemos negar. Ayer irrumpió como un brontosaurio en las redes para afear los titulares de la prensa de Málaga que no le gustan, que no le agradan, que no le vienen bien. Y cruza líneas que lo colocan en el absurdo. Y todo porque titulamos que hay indignación general en Málaga por el retraso en la conexión directa de la alta velocidad Málaga-Madrid. Los agentes económicos, políticos, sociales e institucionales de aquí se alarmaron con la noticia del retraso, se indignaron. ¿Que son casi todos del PP?, pues eso es culpa de su partido, que ha sido incapaz de retener en su nómina más allá de un pequeño puñado de ayuntamientos. Esos portavoces con los que este periódico habló representan a la sociedad malagueña. Y nuestro deber es reflejar su descontento, en este caso.



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