Las cifras resumen la brutalidad de una guerra. Y en el Líbano, las atrocidades no dejan de multiplicarse. En apenas 17 días, más de un millar de personas han perdido la vida por los ataques israelíes en el país de los cedros. En concreto, los datos del Ministerio de Salud libanés indican que son 1.001 después de que 33 personas perdieran la vida en las últimas 24 horas. Además, el número de heridos se sitúa en 2.584, y hay 40 trabajadores sanitarios fallecidos desde el inicio de la agresión. El Ejército libanés ha matado este miércoles a un periodista libanés y a su esposa en su casa de Beirut, y este jueves ha atacado a un corresponsal británico.
Entre el millar de víctimas mortales, hay 118 niños, lo que supone más de un 10% de los muertos de estas dos semanas. Los números indican que cada día el Ejército israelí ha matado de media a unas 60 personas. Los ataques se han concentrado en los suburbios sureños de Beirut y el sur del Líbano, ambas zonas bajo órdenes de desalojo forzado por parte de las autoridades castrenses israelíes, y el este del país. En las últimas horas, se ha vivido una escalada general de las agresiones contra la infraestructura libanesa. Por un lado, Israel ha cumplido con su amenaza de bombardear los puentes que cruzan el río Litani, a 30 kilómetros de la frontera israelí. Esto ha interrumpido el acceso a lo largo de varias carreteras del sur, impidiendo la huida de los ciudadanos asediados.
Periodistas bajo el objetivo
Precisamente en uno de esos puentes se encontraba el periodista británico Steve Sweeney, corresponsal de Russia Today, junto a su equipo cuando el Ejército israelí lo ha vuelto a atacar. «Se había emitido una advertencia explícita sobre esta zona; el cruce fue alcanzado después de que transcurriera un tiempo prudencial desde las advertencias», ha aclarado la cuenta del Ejército israelí en inglés. Sweeney y su cámara libanés Ali Rida Sbeity han resultado heridos de levedad, pese a la cercanía del ataque. El periodista libanés Mohammed Sherri, corresponsal del canal Al Manar, y su esposa, sin embargo, no corrieron la misma suerte la madrugada del jueves, cuando un ataque aéreo israelí alcanzó un edificio residencial en el centro de Beirut. Ambos fallecieron en el ataque. Varios miembros de su familia resultaron heridos.
Además, por otro lado, el Ejército israelí ha bombardeado cinco gasolineras en el sur del Líbano que, según afirmaba, tenían vínculos con Hezbolá. Horas antes, había ordenado la evacuación forzosa de Tiro, la principal ciudad costera de la región, antes de someterla a una campaña de bombardeos brutal. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha afirmado que el ataque a la infraestructura era un «mensaje claro» para el Líbano, recordando la amenaza transmitida por diplomáticos antes de la guerra de que la infraestructura estatal, incluido el aeropuerto de Beirut, podría ser atacada si estallaba un nuevo conflicto. Asimismo, este jueves Katz ha amenazado con intimidar con «sorpresas significativas en todos los frentes».
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