Los médicos han vuelto a salir a la calle este jueves en el centro de Palma para protestar contra el borrador del nuevo estatuto marco del Ministerio de Sanidad, en plena segunda semana de huelga convocada este año. La manifestación ha partido pasadas las 18.30 horas desde la sede del Colegio Oficial de Médicos de Baleares (COMIB) y ha terminado unas dos horas después frente a la Delegación del Gobierno, encabezada por una pancarta con el lema ‘La dignidad del médico no es negociable’.
Unos 3.000 médicos, según los cálculos del Sindicato Médico de Baleares (Simebal), han recorrido las calles coreando consignas como ‘Paciente, escucha, esta es tu lucha’, ‘Hora cotizada, hora trabajada’, ‘Mónica dimite, los médicos no te admiten’ o ‘Sánchez, césala’, en alusión directa a la ministra de Sanidad, Mónica García, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La protesta pone el colofón a la segunda de las semanas de huelga convocadas por los sindicatos médicos dentro del calendario de paros previsto hasta junio: una semana de huelga al mes para reclamar un estatuto propio para los médicos y rechazar el que prepara el Ministerio de Sanidad. Los facultativos exigen, entre otras cuestiones, un ámbito propio de negociación, una regulación específica de su jornada laboral, el reconocimiento de las guardias y una clasificación profesional acorde a su formación y responsabilidad.
El presidente del Simebal, Miguel Lázaro, ha defendido en declaraciones a los medios de comunicación antes del inicio de la marcha que el colectivo no está protestando solo por sus condiciones laborales, sino también «por el futuro de la sanidad pública». «No vamos a parar hasta que se nos escuche y haya negociación real», ha afirmado. También ha cargado contra el Ministerio por haber roto, a su juicio, las negociaciones en diciembre y por no sentarse con el comité de huelga. «Queremos negociar de verdad», ha insistido.
Lázaro ha sostenido que los médicos reclaman «sentido común» y ha puesto el foco en cuestiones como las guardias obligatorias, la sobrecarga asistencial o la falta de cómputo de esas horas a efectos de jubilación. Además, ha defendido que la protesta también busca evitar la fuga de profesionales del sistema público: «La administración tiene que cuidar al médico para que nosotros podamos cuidar a los pacientes».
Al acabar la manifestación, frente a la Delegación del Gobierno, Lázaro ha leído un manifiesto en el que ha pedido disculpas a los pacientes por el impacto de la huelga, aunque ha insistido en que la movilización busca «defender una sanidad pública de calidad para todos». En ese texto, los convocantes han reclamado un estatuto propio para el colectivo médico y han exigido al Gobierno central una negociación «real, inmediata y efectiva».
A la protesta también se han sumado estudiantes de Medicina de la Universitat de les Illes Balears (UIB). En nombre del colectivo, Sol Sánchez ha leído otro manifiesto en el que han mostrado su apoyo a las reivindicaciones de los facultativos y han advertido de que no quieren heredar un modelo marcado por la «precariedad, la sobrecarga y la falta de reconocimiento». «Queremos quedarnos en España, queremos trabajar aquí y queremos condiciones laborales dignas», ha señalado.
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