Claudio Giráldez, entrenador del Celta, consideró justa la victoria de su equipo ante el Lyon (0-2) en el Groupama Stadium, donde han vivido “un día histórico” por la clasificación para los cuartos de final de la Europa League nueve años después.
“Hemos hecho un partido muy completo, muy meritorio, en un campo con este ambiente, jugando contra el líder de la fase de grupos y haciendo un partidazo. Me siento muy orgulloso de los chicos, del club y de lo que estamos haciendo”, manifestó en rueda de prensa.
Giráldez admitió que la expulsión en el minuto 19 del internacional senegalés Niakhaté “condicionó” el partido como había pasado en la ida con la expulsión de Borja Iglesias en el inicio del segundo tiempo.
El técnico celeste, asimismo, insistió en la importancia de “mantenerse estables” y no pensar en la final de la competición continental como un objetivo. “Hubo gente que celebró que nos tocase el Lyon y al acabar el primer partido parecía que estábamos eliminados. Por eso, tenemos que mantenernos en la estabilidad, saber que tenemos que estar muy bien para pasar una eliminatoria en esta competición, pero que también los rivales tienen que estar muy bien para superarnos”, afirmó.
El entrenador gallego asume que es “imposible” creer en el VAR después de que el escocés Andrew Dallas no avisara al bosnio Irfan Peljto del “clarísimo” penalti de Tagliafico a Javi Rueda en el primer minuto, y confesó que los cambios en el descanso vinieron motivados por las tarjetas amarillas de Swedberg y Starfelt.
“Parece que en Europa es un fútbol que se deja jugar más y es más difícil amonestar a los futbolistas, pero eso no es lo que hemos visto en esta eliminatoria. Mi trabajo es aprender de los errores porque en el primer partido la cagué no sacando antes a Borja”, reconoció el preparador celeste, quien desveló que la primera persona de la que se acordó tras certificar la clasificación fue del lesionado Miguel Román porque “no estaba aquí y tiene mucha parte del mérito de lo que está haciendo el equipo”.












