El Mallorca no estará solo en su visita de este sábado al Elche. De hecho, nunca lo está. Donde sea que viajen los bermellones semana tras semana, ahí está un mallorquinista con el escudo en el pecho y ondeando su bandera. Pero este caso es especial. El renovado Mallorca de Demichelis afronta el sábado una final que unos quinientos seguidores no han querido perderse.
Unió de Penyes ha vendido las 160 entradas de las que disponía, mientras que el Moviment Mallorquinista ha hecho lo propio con 240 entradas más. Además, en ambos casos cuentan con lista de espera dado que, con la misma visión de partido clave en lo que resta de curso, el conjunto ilicitano no ha querido ceder más entradas para los aficionados visitantes. A esto se le deben sumar los estudiantes o mallorquinistas repartidos por diferentes puntos de España que se desplazarán por su cuenta y comprarán sus propias entradas a través de internet o en la taquilla del Estadio Martínez Valero. En definitiva, el club calcula que habrá cerca de medio millar de aficionados en la ciudad de las palmeras.
Así, el de este fin de semana se ha convertido en el desplazamiento con más peticiones de la temporada. Una situación a la altura de la trascendencia del choque y que sirve de prueba de la implicación de la afición con los suyos. Esta, también, favorecida por la comodidad del traslado: un vuelo de menos de una hora o la posibilidad de ir en barco y llevar vehículo propio. Algunos, incluso, harán escala en Ibiza con tal de presentarse a tiempo a la cita.
La llegada de Demichelis al Mallorca ha traído ilusión, ha servido de aire fresco para el club y ha reenganchado a parte de la afición que se temía lo peor. Pese a no cumplir en su primer duelo en el banquillo contra Osasuna el tópico de «Entrenador nuevo, victoria segura», sí ha conseguido sumar cuatro puntos en los dos últimos partidos. De ganar al Elche, incluso serían todavía mejores. Ahora la mirada está puesta en el próximo objetivo:si el Mallorca tumba a los ilicitanos conseguiría un colchón de cinco puntos sobre el descenso, marcado por el propio Elche -ahora le aventaja en dos unidades-, contra quien tendría también el golaveraje a favor.
Aun así, este no será el desplazamiento más multitudinario de la historia del Mallorca a Elche, por supuesto. El 28 de junio del 2003, alrededor de 15.000 aficionados viajaron masivamente por tierra, mar y aire a la ciudad ilicitana con motivo de la final de la Copa del Rey. Los mallorquines, en ese entonces a las órdenes de Gregorio Manzano, ganaron por 3-0 al Recreativo de Huelva con un gol de Walter Pandiani y dos de Samuel Etoo. Así, se coronaron, por primera vez en su historia como campeones de la competición del KO.
El botín de esta semana no es tan suculento como el de aquel 2003. Los dos equipos, necesitados y residentes en la zona baja, se medirán sobre el césped con el objetivo de sumar tres puntos más a su casillero que les permitan alejarse del descenso. Sin embargo, no cabe duda de que, de conseguirlos, unos 500 aficionados en Elche (y otros tantos desde sus casas) celebrarán la victoria como si de un valioso trofeo se tratara.











