En España hay cada vez más pacientes alérgicos al polen y, según advierten los expertos, la temporada de alergias no solo se está extendiendo sino que, además, se está intensificando. Y esto se debe, en gran parte, a la combinación de cambio climático y contaminación. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) advierte que la unión de ambos fenómenos está provocando, por un lado, que las plantas florezcan a destiempo y de forma más intensa y, por otro lado, el debilitamiento del sistema inmune de muchas personas, lo que a su vez provoca que más pacientes desarrollen síntomas alérgicos más intensos y durante periodos más prolongados. «Hay cada vez más casos y más graves», afirma Pedro Ojeda, coordinador de la Comisión de Comunicación de la SEAIC, en una comparecencia celebrada este miércoles.
El efecto más claro, según explica Ojeda, es la influencia del cambio climático sobre los periodos de polinización de diversas especies vegetales. «El aumento de las temperaturas medias provoca que las plantas comiencen a liberar polen de forma más temprana y que las estaciones de floración se alarguen más allá de las fechas hasta ahora habituales», afirma el especialista. En ciudades como Madrid, como ejemplo, especies como las cupresáceas y el olivo pueden iniciar su polinización a mediados de noviembre, cuando anteriormente estos picos ocurrían a finales de diciembre o enero. «Esta anticipación y extensión de los periodos de polinización aumenta la exposición de la población a alérgenos durante más meses del año», comenta Ojeda.
«El aumento de las temperaturas medias provoca que las plantas comiencen a liberar polen de forma más temprana y que las estaciones de floración se alarguen más allá de las fechas hasta ahora habituales»
El cambio climático también está potenciando dos factores adicionales que aumentan el riesgo de alergias. Por un lado, según comenta el especialista, el calentamiento global está incrementando la disponibilidad de dióxido de carbono (CO₂), un nutriente esencial para la fotosíntesis de las plantas, y esto está provocando una mayor floración y germinación de plantas, «lo que a su vez produce mayores cantidades de polen en el ambiente». Por otro lado, la crisis climática también está provocando cambios en la distribución geográfica de las plantas. «Zonas que antes no tenían determinadas especies ahora pueden ser colonizadas por ellas, como ocurre con las amarantáceas o la salsola en algunas regiones de España. Esto introduce nuevos tipos de polen y aumenta la probabilidad de que la población se sensibilice a alérgenos previamente desconocidos», afirma el científico.
El impacto de la contaminación
Otro de los factores que más está contribuyendo al aumento de casos de alergia en España es la contaminación ambiental. Y esto, según afirma Ojeda, se debe al impacto de este fenómeno tanto en las plantas como en las personas. «Las plantas expuestas a contaminantes como el ozono, los óxidos de nitrógeno o las partículas derivadas de los motores diésel sufren unas mayores tasas de estrés ambiental y esto provoca que los pólenes produzcan proteínas con mayor capacidad alergénica. Además, también se ha visto la contaminación del aire, sobre todo en las grandes ciudades, puede fragmentar los granos de polen en micropartículas capaces de penetrar más profundamente en las vías respiratorias, generando síntomas más graves en los pacientes alérgicos», afirma el especialista.
«Las plantas expuestas a contaminantes sufren unas mayores tasas de estrés ambiental y esto provoca que los pólenes produzcan proteínas con mayor capacidad alergénica»
La contaminación también tiene efectos directos sobre las personas y su sistema inmune. Según afirma Ojeda, varios estudios han demostrado que los contaminantes provocan una irritación de las mucosas de los ojos, la nariz y las vías respiratorias. En individuos alérgicos, esta irritación se suma a la provocada por el polen, generando síntomas más intensos y frecuentes. Además, también hay trabajos que sugieren que la presencia misma de contaminantes ambientales aumenta la predisposición de las personas a desarrollar alergias. «La exposición crónica a la polución rompe la barrera cutánea y mucosa y provoca la liberación de unas moléculas asociadas con sensibilización alérgica. Al mismo tiempo, la mucosa dañada permite que las proteínas alergénicas penetren más fácilmente, facilitando que el sistema inmunitario responda de manera exagerada», comenta el especialista.
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