El Gobierno cambia el paso respecto a los Presupuestos Generales del Estado. Después de marcarse con fecha tope este primer trimestre para llevarlos al Consejo de Ministros e insistir en ello durante las últimas semanas, fuentes del Ejecutivo relativizan ahora este compromiso por la actual situación económica derivada de la guerra. Las cuentas públicas, explican fuentes de Moncloa, están ahora en “paréntesis”, explican. Aunque el deseo sigue siendo aprobarlos lo antes posible, dejan las fechas en el aire.
Lo “más importante” ahora y en lo que dicen estar “concentrados” es en el plan de medidas para combatir las consecuencias económicas de la guerra en Irán. Este viernes se aprobará un primer paquete en un Consejo de Ministros extraordinario, pero se seguirá monitorizando el efecto en los precios, por lo que los ministros socialistas coinciden en abrir la puerta a aprobar otros en el futuro. Ante la escalada inflacionista provocada por la invasión rusa de Ucrania, se aprobaron sucesivamente hasta siete decretos diferentes, con prórrogas y nuevas medidas.
Pedro Sánchez, preguntado sobre los plazos para los Presupuestos en su comparecencia conjunta con Volodímir Zelenski en La Moncloa, ha apuntado que «estamos ahora mismo gestionando una de las mayores crisis que durante todos los años de mandato he tenido que gestionar». Dejando también las fechas en el aire e insistiendo en ahora su prioridad es calibrar el plan de respuesta a la guerra y cómo evolucione su afectación en la economía.
De posponerse en el tiempo la aprobación de los Presupuestos, se podrían aprobar ya con la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fuera del Consejo de Ministros. La también candidata del PSOE en las elecciones andaluzas mantiene la pretensión de dejar su cartera cuando el presidente de la Junta, Juanma Moreno, disuelva el Parlamento para convocar elecciones. La primera fecha que se baraja para los comicios es el 31 de mayo, por lo que esto ocurriría a la vuelta de Semana Santa.
Durante la sesión de control al Gobierno este miércoles, Montero ya evitó concretar la fecha de presentación de los Presupuestos. «Seguimos trabajando para traer unos presupuestos durante este año», apuntó para defender que «la prórroga presupuestaria es plenamente constitucional».
El president de la Generalitat, Salvador Illa, acordó este mismo miércoles con ERC retirar los presupuestos autonómicos para dar más tiempo a la negociación. Otro de sus argumentos, que coincidiría con el deslizado por Moncloa es que el proyecto que presentó hace dos semanas debe estar «actualizado» para que se ajuste a la «nueva realidad» que se ha derivado de la guerra de Irán, con un impacto económico que ya hace mella en la economía y los bolsillos de los ciudadanos.
En el Gobierno aplauden su decisión, que califican de “solución”, y apelan al ‘leitmotiv’ del “diálogo, diálogo, diálogo”. Con todo, fuentes del área económica del Gobierno central apuntan que esta decisión “nada tiene que ver con el Gobierno” y señalan que respecto al escollo de la cesión del IRPF, reclamada por ERC, “no hay absolutamente ninguna novedad” por su parte. De hecho, aseguran que no han vuelto a tener ninguna conversación con los republicanos respecto a este asunto.
Reglas fiscales y ayudas de Estado
Los que serían los primeros Presupuestos de la legislatura se siguen haciendo esperar. Para cumplir con el plazo del primer trimestre tendrían que ir al Consejo de Ministros o la próxima semana o el 31 de marzo, en plena Semana Santa. Si tras el parón festivo se disuelve el parlamento andaluz, el jefe del Ejecutivo estaría obligado a una crisis de Gobierno para sustituir a María Jesús Montero, su número dos. Está por determinar si la remodelación se limitaría a un recambio puntual o se aprovecharía por una remodelación más amplia del Ejecutivo.
El Gobierno tiene el foco puesto en los pasos que se den en el seno de la UE para amoldar su plan anticrisis y acompasar medidas. Por el momento, los Veintisiete son reticentes a activar la cláusula de escape por lo que se mantienen las reglas fiscales limitando el margen para las ayudas a los sectores afectados y ciudadanía. Asimismo, tampoco se están planteando ayudas de Estado, como tras la invasión rusa de Ucrania.
En el Gobierno, sin embargo, entienden que si la guerra se prolonga y la inflación sigue escalando se podrán tomar decisiones de segunda ronda. Cuestiones que no solo afectarían de lleno al diseño del plan de respuesta a la crisis, sino a los propios Presupuestos.
Primer paquete
En el primer paquete de medidas ante las consecuencias de la guerra, el Gobierno estudia combinar medidas en el plan antiinflación de carácter temporal, con un “horizonte mensual”, y otras en función de umbrales en el Índice de Precios al Consumo (IPC) que se desactivarían de forma automática. La duración de la guerra en Oriente Medio y la intensidad y prolongación del bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde transitan en torno al 20% de los productos petrolíferos y de gas natural licuado, especialmente hacia el continente asiático, marcará la evolución a futuro del plan de acción del Gobierno.
Por este motivo, la intención es acotar las medidas para la rebaja del precio de los carburantes –especialmente en los sectores del transporte, agricultura y pesca– así como del precio de la electricidad, pero de momento no activarán actuaciones en el ámbito de la vivienda o en la de los precios de los alimentos. Las medidas para contener los precios se centrarán en rebajas fiscales, descartándose las bonificaciones como la rebaja de 20 céntimos en los precios de la gasolina y el diésel a la vista de que los resultados no fueron los esperados en la anterior crisis.
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