Mientras el Barça le metía siete goles al Newcastle en el Camp Nou, el Atlético se conjuraba en Londres con una misión unívoca: no liarla. Sabían los de Simeone que les valía con no ser catastróficos para confirmar su cita en los cuartos de final de la Champions con el equipo azulgrana. Contaban además con que este Tottenham, como demostró con claridad en el Metropolitano, está a años luz de ser un oponente temible. Y así ocurrió, pese a la simbólica victoria ‘spur’ en el partido.
Las paradas de Musso y el golazo de Julián Álvarez emplataron un menú que ya estaba más que cocinado tras el 5-2 de hace ocho días. Tuvo momentos de peligroso dominio el Tottenham, claro, pero nunca temió el Atlético por la eliminación. Ahora, le toca el Barça, un rival con el que se ha enfrentado en dos eliminatorias, en 2014 y 2016. Ambas, también en cuartos de final, las superaron los madrileños para acabar alcanzando la final del torneo.
Tres porteros lesionados
No ocurre demasiadas veces, quizá sea la primera vez en la historia. Ahora mismo, los porteros titulares del Barça, el Madrid y el Atlético están lesionados, al menos tocados. Courtois y Joan Garcia cayeron durante la vuelta de octavos de la Champions, Oblak lo había hecho el pasado viernes.
Siempre es un problema que caiga tu ‘1’, pero el Atlético no lo termina de sentir así. Porque Musso, el suplente del esloveno, reivindica cada vez que tiene oportunidad que está preparado para el momento de la sucesión, llegue esta cuando llegue, sea este verano o en un futuro más lejano.
Una de las paradas de Musso en el Tottenham-Atlético. / DPA vía Europa Press
El argentino se encargó de sofocar el amago de rebelión de un Tottenham que al menos dejó atrás el malditismo que le acompañó en el Metropolitano. Ya era tarde para seguir vivo en la Champions, pero era lo mínimo que podía hacer frente a su dolorida afición, que teme verse fuera de la Premier League la próxima temporada.
Un Tottenham diferente
Era previsible que los ingleses salieran en tromba y estaba el Atlético preparado para ello. Con paciencia y orden, los de Simeone iban dejando morir los ataques de su rival y buscaban luego entregar la pelota a Griezmann, que siempre tenía claro que ritmo tenía que darle a la circulación de la pelota.
En ese contexto, en un centro aislado, Kolo Muani recortó distancias cabeceando un centro de Tel. Le Normand, relevo de un tocado Pubill, apareció en la fotografía. Y entonces, a la media hora, se crecieron los londinenses, provocando la aparición salvadora de Musso en dos ocasiones para que el marcador al descanso se mantuviera en 1-0.

Julián Álvarez celebra su gol contra el Tottenham. / TOLGA AKMEN / EFE
Golazo de Julián Álvarez
Cierto es que Vicario se lució en un disparo de Giuliano que Romero envenenó por el camino. Eso ocurrió al término de la primera mitad, como tráiler de lo que iba a ocurrir al regreso, cuando Julián Álvarez mató la eliminatoria (si es que aún seguía viva), resolviendo mediante un violento disparo un gran contragolpe colchonero.
El inmediato golazo de Xavi Simons apenas sirvió para estirar la esperanza de la entregada hinchada ‘spur’. Musso la apagó poco después, con un nuevo paradón, esta vez ante Pedro Porro. Perdió definitivamente la fe el Tottenham cuando Hancko anotó el segundo tanto del Atlético, ya a un cuarto de hora del final, cabeceando con maestría un córner. El torpe penalti final de Giménez sobre Simons, transformado por el neerlandés, sirvió para que los locales gozaran de la consolación del triunfo en el partido. Poco le importó a un Atlético que ya apunta al Barça.
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