César Chávez, icono de la lucha por los derechos civiles, y figura clave para los hispanos y los trabajadores en Estados Unidos, durante años abusó sexualmente y violó a niñas y mujeres, según una investigación publicada este miércoles por ‘The New York Times’. Entre las víctimas que han relatado sus abusos está Dolores Huerta, figura también icónica en el movimiento y junto a Chávez cofundadora del sindicato Unión de Campesinos y madre del lema ‘Sí se puede’, ‘Yes we can’, que por primera vez ha denunciado públicamente que la violó.
Las denuncias sobre Chávez, que murió en 1993 a los 66 años, han caído como una bomba en el movimiento de los trabajadores y el mundo hispano. La Unión de Campesinos, United Farm Workers, ha dicho que son “estremecedoras”, perturbadoras”, “devastadoras” e “indefendibles”y ha anunciado que cancela todos los actos previstos para el Día César Chávez, que cada año se celebra en 31 de marzo, su cumpleaños, y que en California es fiesta estatal. Cancelaciones similares y muestras de indignación están llegando en cascada en todo el país.
“Necesitamos algo de tiempo para hacer las cosas bien, incluyendo asegurar servicios robustos especializados en trauma para quienes puedan necesitarlos”, ha explicado el sindicato en su comunicado.
Casos y patrón
Tres mujeres han descrito con detalle los abusos a los que les sometió. Dos de ellas, Ana Murguía y Debra Rojas, hijas de mujeres que participaron en protestas y organización con Chávez, eran menores cuando él cometió sus crímenes, entre 1972 y 1977.
En el caso de Murguía empezaron cuando ella tenía 13 años y él 45, y se produjeron docenas de veces en los siguientes cuatro años. En el caso de Rojas, a la que Chávez violó por primera vez a los 15 años en un motel, empezaron con tocamientos cuando ella tenía 12 años. El ‘grooming’, la preparación de las menores para los abusos, empezó según las mujeres antes, cuando tenían solo 8 o 9 años.
Para su investigación el ‘Times’ ha realizado más de 60 entrevistas y ha revisado cientos de documentos, correos confidenciales, fotografías y grabaciones. Con ese trabajo ha determinado que esos casos específicos parecen ser parte de un patrón mayor de conducta sexual inapropiada por parte de Chávez que nunca antes se había revelado públicamente y que incluyó usar a mujeres que trabajaban y eran voluntarias en la organización para su propia satisfacción sexual.
Huerta, violaciones y embarazos
Huerta, que está cerca de cumplir los 96 años, nunca antes había revelado los abusos. Ahora ha contado que Chávez le violó en un coche en 1966. Seis años antes también se sintió presionada para mantener relaciones sexuales con él en un hotel. Aunque el diario explica que sus recuerdos a veces están borrosos, también asegura que la activista, que se casó con un hermano de Chávez y tuvo con él cuatro hijos, narra la violación con claridad.
Huerta ha dicho que quedó embarazada y tuvo dos hijas fruto de las violaciones, que fueron criadas por otras familias. El ‘Times’ ha comprobado que, aparte de los ocho hijos que Chávez tuvo con su esposa, fue padre de al menos cuatro bebés más con tres mujeres, incluyendo las dos de Huerta.
La activista ha explicado que mantuvo silencio en su momento como necesidad estratégica, especialmente como una mujer que luchaba por lograr respeto en los años 60 en un mundo de organización sindical que estaba dominado por hombres. “Desafortunadamente, usó su gran liderazgo para abusar de mujeres y niñas, es realmente horrible”, ha dicho al diario.
Silencios
Parte del silencio que había dominado hasta ahora sobre los crímenes de Chávez se debe a su legendaria estatura no solo en el mundo de los derechos civiles y los trabajadores del campo, para quienes logró mejorar salarios, condiciones laborales y acceso a la sanidad, sino de los latinos. Chávez fue determinante a la hora de conseguir poder político para la comunidad en EEUU y en 1994 se le otorgó a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad. Joe Biden puso al llegar a la Casa Blanca un busto de bronce de él en el Despacho Oval.
Esa relevancia de su figura influyó en la decisión de algunas víctimas de no denunciar públicamente, pero algunos familiares de Chávez y líderes del sindicato eran conscientes de acusaciones de abusos. Según el ‘Times’, no hay pruebas de que hicieran ningún esfuerzo por investigar, reconocer a las víctimas o disculparse. Al contrario, muchas mujeres dicen que se les desanimó a hablar para mantener la imagen de Chávez.
En un comunicado remitido al diario la familia ha dicho “no estar en posición de juzgar” acusaciones que tildan de “profundamente dolorosas” para ellos. “Como familia comprometida con los valores de igualdad y justicia, honramos las voces de quienes se sienten ignorados y denuncian conductas sexuales inapropiadas”, afirman.
Dos biografías de Chávez contaron algunas de sus relaciones extramaritales pero ninguna había hablado del abuso de menores. Este lo cometió principalmente en La Paz, un complejo que el sindicato mantenía en las montañas Tehachapi, al norte de Los Ángeles, donde él tenía su casa y su oficina.
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