La Fiscalía de Córdoba ha remitido al Tribunal de Instancia de Montoro un manuscrito anónimo que apunta a un presunto sabotaje como causa de la catástrofe ferroviaria ocurrida en Adamuz el 18 de enero pasado. La denuncia, enviada inicialmente a la Fiscalía de Barcelona, destaca la supuesta existencia de «una pequeña explosión» en el tren Alvia y de «dos vías segadas» en el tramo del accidente, e invita a «reflexionar» sobre estas circunstancias.
En un decreto del 25 de febrero pasado, la Fiscalía barcelonesa acordó incoar un expediente gubernativo; remitir las actuaciones a la Fiscalía cordobesa, por considerarla competente territorialmente, y archivar este expediente, enviando la documentación original a Córdoba. A principios del presente mes de marzo, la Fiscalía de Córdoba resolvió remitir la denuncia a la plaza 2 de Instrucción de Montoro, que investiga el siniestro.
En el escrito, fechado en Barcelona a las 06.00 horas del 23 de enero pasado, el denunciante manifiesta su interés por «aclarar el caso Alvia». Para ello, se basa en imágenes captadas por «cámaras tv» que recogen, según manifiesta, «una pequeña explosión entre los vagones intermedios» de este tren. En el caso del Iryo, hace referencia a «dos vías segadas ambas a la vez». Seguidamente, firma la carta y plasma tres iniciales.
La Guardia Civil lo ve «altamente improbable»
La posibilidad de que la línea de alta velocidad Sevilla-Madrid sufriera un sabotaje que dio lugar a esta catástrofe ha sido barajada desde el primer momento, pero cabe recordar que la Guardia Civil, en su función de Policía Judicial, lo observa como «altamente improbable«. Así lo recoge en un atestado remitido a la jueza instructora a mediados de febrero pasado.
Agentes de la Guardia Civil inspeccionan las vías en la zona cero de Adamuz. / Manuel Murillo
Entre las posibles causas del siniestro, el Instituto armado intenta esclarecer si la rotura del riel o de la soldadura que provocó el descarrilamiento del Iryo se debió a un corte realizado con alguna maquinaria o al uso de una sustancia corrosiva o explosiva. Sin embargo, al hilo de las diligencias desarrolladas hasta ahora, valora como «altamente improbable» que el accidente fuese provocado por un sabotaje o una actuación terrorista.
«Anónimo y en Barcelona, ya dice mucho»
Este periódico se ha dirigido al abogado penalista Carlos Arias, decano del Colegio de la Abogacía de Córdoba, para solicitar su opinión acerca de la aparición de anónimos en procedimientos con un alto impacto social como el relativo a la tragedia de Adamuz. Este profesional afirma que «desconozco los hechos, pero anónimo y en Barcelona, ya dice mucho. Estamos en un Estado de derecho, hay que ver las cosas con causa, con prueba, no se puede lanzar una pedrada al aire», reivindica.
Carlos Arias explica que «mi experiencia es la de todos, gracias a Dios, en Córdoba no hemos tenido nunca algo así, pero estas cosas son caldo de cultivo para muchas denuncias de muchas personas. Siempre acude gente de todo tipo. En principio, credibilidad cero», destaca. Por otra parte, también lamenta que con estas denuncias «se genera alarma y desasosiego en la ciudadanía».













