En un momento en el que la guerra de Irán y la renovación a la baja de los contratos con la industria amenazan con cortocircuitar años de estabilidad del sector lácteo en Galicia, la auténtica materia prima del sector, la vaca, va camino de convertirse en objeto de lujo. Los animales seleccionados con alto valor genético son cada vez más codiciados por las explotaciones y eso se refleja en los precios, que siguen disparados.
El ejemplo más reciente fue la Poxa de Gando Frisón 2026 celebrada en Chantada (Lugo), donde se vendieron una docena de ejemplares a un precio medio de 3.517 euros. Aunque es cierto que el sistema de subasta siempre tirada de los precios para arriba por la competencia en directo por los animales, la cuantía supone una importante subida con respecto a la subasta del año anterior, cuando la media había sido de 2.723 euros. Es un 30% de subida.
El récord se lo llevó la vaca Lacpi Gabrielle 5458 323, de la Ganadería Lacpi de Sarria, que fue comprada por una explotación cercana, gandería Pena Guisande, de O Páramo, que pagó 4.700 euros por ese ejemplar de frisona. Otra vaca se pagó también por encima de 4.000 euros, mientras que la más barata fue adjudicada por 2.950.
Al mercado ganadero de Chantada, recinto emblemático del sector en Galicia, llegaron animales procedentes de los municipios lucenses de Cospeito, Sarria, A Pastoriza, O Saviñao, Pol y O Páramo, en una subasta organizada por Africor Lugo, en colaboración con el Concello de Chantada, la cooperativa Aira y con la colaboración de la Xunta, Xenética Fontao y Caixa Rural.
Un momento de la subasta de Chantada / Cedida
Más baratas que en A Coruña
Esta revalorización de las vacas pintas se corroboró una semana antes en la VII Poxa de Gando Frisón en Mesón do Vento (Ordes), organizada por Africor Coruña. En catálogo había un lote de 14 ejemplares procedentes de ocho granjas de la provincia de A Coruña, que se vendieron a una media de 3.988 euros, por encima de la puja lucense. Y con un ejemplar récord, una frisona de Val do Dubra pagada a 6.050 euros por una ganadería de Zas.
La dificultad para importar ejemplares de Europa debido al riesgo de enfermedades (sobre todo la dermatosis) está revalorizando en cierto modo el mercado ganadero interno en Galicia, con precios cada vez más elevados. Eso sí, con nubarrones en el horizonte, ya que el incremento de precios del carburante, los plásticos y los fertilizantes por la guerra, unido a la renegociación de contratos lácteos, amenaza con reducir la rentabilidad de los últimos años en las granjas.













