El pasado 3 de noviembre, a diez días de cumplirse diez años de los atentados de Bataclan y Saint-Denis, se estrenaba en Francia la serie ‘Los que sobrevivieron’ (Movistar Plus+, desde el martes, día 17), basada en las historias reales de siete de los rehenes que los terroristas del Estado Islámico utilizaron como escudo humano para negociar con la policía.
Ante un proyecto así siempre entran las dudas sobre dónde acabará el homenaje a las víctimas y empezará la explotación, o si en el intento de sanar una herida colectiva, lo único que se hace es abrir forzosamente las cicatrices. Pero la perspectiva cambia si se sabe que detrás está Jean-Xavier de Lestrade, el antiguo documentalista ganador del Oscar en 2002 por ‘Un culpable ideal’ y convertido en referente del ‘true crime’ por ‘The staircase’, su docuserie sobre el escritor Michael Peterson y el misterioso hallazgo del cuerpo de su mujer a los pies de la escalera titular.
Hoy en día, De Lestrade es un cineasta aún mejor, algo menos manipulador con el público, como dejó claro en ‘El caso del Sambre‘, sobrio acercamiento a la historia del violador del Sambre, o mejor dicho, a la de su primera víctima, aquí llamada Christine (una soberbia Alix Poisson). También en ‘Los que sobrevivieron’ se interesa por la suerte de personajes traumatizados más allá de los hechos fatales y sus reverberaciones inmediatas; los sigue con mirada equilibrada y matizada durante casi ocho años de sus vidas.
Los rehenes colegas
Durante más dos horas, esas siete personas compartieron el miedo a morir en un pequeño pasillo del Bataclan. En los días posteriores a su rescate, algunos, los menos, básicamente Marie (de nuevo Alix Poisson), se creen con la fuerza para adoptar algo parecido a la normalidad. La mayoría admite no haber abandonado aún la sala donde esa noche intentaban dar un concierto Eagles Of Death Metal. Hagan lo que hagan, todo les recuerda a esa noche. Los persigue el olor de la pólvora y la sangre. Los despierta el ruido de disparos en mitad de la madrugada.
Uno de los mayores afectados es Stéphane (Cédric Eeckhout), que trata de reunir a la gente con la que vivió aquellas tensas horas. Queda en un café parisino con el grafista padre de familia Arnaud (Benjamin Lavernhe, uno de los grandes del cine francés reciente) y el joven de origen chileno David (Thomas Goldberg), quien se ha decidido por fin a dejar la seguridad de su habitación. Se cuentan sus vidas, buscan el modo de recuperarlas. Convertidos en un grupo de siete, empiezan a forjar un vínculo esencial que los ayuda a aparcar, al menos por momentos, los sonidos y olores del Bataclan.
No es que los a sí mismos llamados Potages, contracción de ‘potes’ (‘colegas’) y ‘otages’ (‘rehenes’), hubieran sido dejados enteramente a su suerte: en la serie se muestra cómo Grégory (Antoine Reinartz) fue operado de urgencia sin coste alguno o la amabilidad y empatía de la policía con David, quien busca el modo de dar las gracias a los miembros de la BRI (el grupo de intervención de la policía de París) que los sacaron del infierno. Pero necesitaron su mutuo refuerzo emocional contra esos padres impacientes con el estrés postraumático («a ver si espabilas, que estos rollos ya cansan») o etiquetas heroicas de las que recelan.
«Será una serie de ficción, pero escrita solo a partir de su recuerdo de los hechos y su relato de lo que vino después, desde la liberación y hasta el juicio en 2022«, me explicó De Lestrade sobre el proyecto hace unos años. Por ello debe transpirar tanta verdad y por eso los diálogos pueden adoptar el lenguaje íntimo de la terapia en toda su crudeza. ‘Los que sobrevivieron’ quita la razón a quienes siguen creyendo que ver televisión es una actividad pasiva: la serie golpea, interpela e invita a muchas formas de reflexión.
Una noche, muchas visiones
Ya en su famosa película de 2022 ‘Un año, una noche’, Isaki Lacuesta exploró el intento de dos supervivientes reales, el español Ramón González (quien escribió el libro en que se basaba, ‘Paz, amor y death metal’) y su novia francesa Céline, por reconstruir su día a día. Ese mismo año triunfaba en la taquilla francesa ‘Memorias de París’, drama con Virginie Efira sobre la gestión de las secuelas del trauma (de un atentado desplazado a una ‘brasserie’), algo que a su directora, Alice Winocour, le tocaba de cerca: su hermano pequeño salió vivo del Bataclan.
Dos años después, el director Just Philippot (‘La nube’) nos contaba en su serie ‘La confidente’ (HBO Max) la historia, inspirada en hechos reales, de una mujer (Laure Calamy) que se reinventa como amiga de un herido imaginario y acaba siendo asalariada de la más importante asociación de víctimas. También dudosa es la joven que, en el primer episodio de ‘Criminal: Francia’ (Netflix), asegura haber estado junto a su novio cuando este cayó muerto en el atentado, por lo que ha cobrado una indemnización.
Un par de ficciones abordaron las investigaciones oficiales posteriores: la película ‘Novembre’, dirigida en 2022 por Cédric Jimenez, con Jean Dujardin como poli anterrorista a la caza de los fugitivos, y la serie ‘Les espions de la terreur’ (2023-2024), adaptación del libro homónimo del periodista de investigación Matthieu Suc sobre los movimientos de la DGSI (Dirección General de Seguridad Interior) después de los atentados.
Ya en el apartado documental destaca la miniserie de 2018 ’13 de noviembre: Atentados en París’ (Netflix), en la que los hermanos Jules y Gédéon Naudet, que 17 años antes habían capturado de forma accidental el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York (del metraje surgió ’11S: Lo nunca visto’), reconstruían hora a hora lo sucedido a través de testimonios de supervivientes, bomberos, fuerzas del orden y responsables políticos.
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